Jorge Éver González Domínguez
Mi Chiapas contigo
Quiero caminar de tu mano por las calles de San Cristóbal,
tomarnos un café en Comitán, jugar juntos en la arena de Puerto Arista,
descansar a tu lado en el pasto de Palenque,
viendo tu sonrisa en Montebello, recorrer contentos el Cañón del Sumidero,
contemplar contigo la puesta del sol en lo alto de la capital,
y sobre todo, quiero que sepas que lo que quiero con vos,
no lo quiero con nadie más.
Los ángeles existen
Los ángeles existen, me ha tocado verlos,
son la representación que el cielo ha tenido con nosotros en la tierra,
brillan tanto como la luna, iluminan nuestros días tanto como el sol
y llenan nuestros corazones de amor.
Los ángeles existen, llevan consigo los ojos más hermosos del mundo,
un cabello que le gusta jugar con el viento y unos labios capaces
de paralizar nuestra alma y nuestro tiempo.
Los ángeles existen, tienen el cuerpo de una diosa,
unos brazos que dan serenidad, una mirada que da paz y tranquilidad,
pero que también pueden desatar la más intensa tempestad.
Los ángeles existen, me ha tocado verlos, trátalos bien,
pueden hacerte feliz, armarte, romperte y amarte a la vez.
No fue lo que hicimos
No fue lo que hicimos,
fue lo que dejamos de hacer
saber que ya nos teníamos,
fueron nuestras pocas ganas de seguirnos conquistando,
el detalle que nunca nos dimos,
aquel beso insípido por compromiso,
aquel te quiero que no nos dijimos,
aquella canción que pasó de traernos recuerdos
a perder sentido.
Fueron aquellas mañanas de rutina,
aquel café que perdió su sabor porque
ya no teníamos tema de conversación,
fue aquel amor que se nos consumió
por dejar de sentir con el corazón.
No fue lo que hicimos,
fue lo que dejamos de hacer
al saber que ya nos teníamos.
Libro: Abrazo de luna.
Editorial ALMA DE LETRAS.










