Poeta: Socorro Trejo Sirvent

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Jorge Éver González Domínguez [email protected]

Camino a San Cristóbal
En noviembre asciendo a San Cristóbal
soles diminutos entre los matorrales.
El coche avanza en pronunciadas curvas.
Verde la juncia de los pinos.
Almibarado viento transita en la arboleda
esparce la resina de los siglos.

Densa neblina que desciende
oculta el horizonte.
Escudriña el paisaje la mirada:
Bóveda gris el cielo.
Instante llovizna
riega la tierra roja de los Altos.
La humedad es remanso para la memoria

Navegaciones
Soñábamos playas desconocidas.
Cada día
soñábamos extrañas carabelas
vigías de nuestros arrecifes
de coral.

Pero nos encontramos
con los acantilados y la lluvia como único signo.

Telar
Hilo mi historia sobre el telar del cuerpo.
Tejo en torno a la muerte y el milagro
al estilete que traspasa el espíritu
al saludo del sol
al fuego de la carne.

Hilo mi historia sobre el telar del cuerpo
lienzo en el que cada imagen dibuja su verdad.

Fiel a su hechizo
(Habla Mozart)
Gracias a ella pude sobrevivir.
Fui siempre fiel a su hechizo
y conjuramos juntos
el cielo del amor,
lo aciago del olvido,
la pústula del odio.

Conjuramos al tiempo sus historias
el agridulce sabor de los recuerdos.
Conjuré junto a ella tantas cosas,
que se volvió mi eterna enamorada,
la asidua visitante de mis días,
el alba y el crepúsculo.
Pero la vida lanzó a destiempo
la piedra dura del destino:
todo se hizo silencio.
A petición de ella
a la que tanto amé,
revelo ahora su nombre
con temblor en los labios y en el alma:
Ella la que movía mi existencia, era la música.

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