Josué Nandayapa

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Jorge Éver González Domínguez [email protected]

R e c u e r d o s
Quería cortar los recuerdos en minúsculos pedazos, para que el viento los confundiera con hojas secas y los llevara al rincón del campo más lejano, de esta manera, la lluvia borraría mis tristezas. No pude hacerlo; sobre el papel llovieron amargas lágrimas y el viento se transformó en sollozos. Me levanté y caminé sin rumbo, por un momento me sentí como las hojas que caían de los árboles, me quedé parado apreciando aquella transición, no pude evitar cambiar de opinión y, en lugar de sentirme como las hojas, ahora me sentía como el árbol, también yo me estaba desboronando poco a poco. Guardé la carta en el bolsillo de mi camisa y; al llegar a casa, descubrí que mi cálido corazón liberó la humedad del llanto, dando vida a estas letras ahogadas en melancolía. Meses más tarde volví a ver el árbol, ya no estaba vestido de ocre, naranja y oro, ahora estaba abrazado por un nuevo follaje. En ese instante comprendí que los recuerdos se marchan solo con la fatiga del reloj.

T e n e r n o s
Ironía fue encontrarse en esta etapa de la vida donde mucho podemos sentir, pero poco tener. Así como el sol que sigue a luna más nunca la alcanza. Así te siento, vida, escapándote por cualquier espacio que olvido cerrar, eres como ese rayo de sol que interrumpe mi oscuridad. Ni siquiera eso puedo tener completo, y no, no te confundas, tú no eres mi sol, pero yo sí soy oscuridad, o quizá sí eres mi sol, pero reducido a cuando me dañas con tu presencia, más no con tu compañía. Nunca estás, aunque pueda verte ahí acostada.
Y así vivimos; de momentos robados, al tiempo que se nos da… Intuyendo, cómo sería poder mirarnos de frente y sin cesar, sin pensar, sin miedos, sin pedir, solo darse, encontrarse…
Mucho podremos desearlo, pero ambos sabemos que no sucederá. Sentir que soy parte de tu ser sería hermoso. Pero solo queda imaginarlo. Si tan solo extendieras la mano y pudieras tocarme, ¡todo sería distinto! Pero eso, se te hace muy difícil, y no culparé a nadie, mucho menos al tiempo. En realidad, ambos sabemos que es muy distinto lo que nos impide poder tenernos. Si tan solo encontrara la manera de vivir con los ojos cerrados, tú, tú nunca desaparecerías. Pero esta noche buena es más fría que las demás, ven, abrázame, y si puedes, no te vayas, jamás.

En tus Manos
No hace falta que me digas que estás loca.
Creo que más que un defecto es una razón
por la cual me enamoré de ti.
Tampoco hace falta que me digas sobre tus enojos,
porque aun así eres encantadora.
Mucho menos es necesario que te preocupes
si te voy a soportar o no.
Lo que debes tener en cuenta es qué harás con mi corazón,
si desde que te conocí lo coloqué en tus manos.
Te amo.

Libro: Vivo Entre Mis Letras & Muero En Cada Renglón.

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