Elena Díaz Carrión
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez. [email protected]
Diciembre de 2023
Papá:
Estamos de nuevo ante la llegada de la época que mueve y conmueve nuestro interior. Es una especie de examen final de la etapa emprendida en un tiempo determinado por la sociedad y que la tomamos como parámetro de nuestro caminar y además ser la oportunidad de disfrutar lo más valioso: la vida. El balance casi anual, no ha sido del todo bueno. Todos deseamos paz para poder continuar adelante y aunque con noticias poco alentadoras en nuestro entorno social de este lugar que llamamos casa común, creo fue un año muy bueno para mí, ya que se abrieron puertas que no hubiera imaginado tenerlas enfrente, pude tener la gracia de sumar personas maravillosas a mi vida, proyectos que ya casi son una realidad, mi familia formada es un regalo generoso de la divinidad, estamos unidos y cercanos. Tu legado en mí, tiene sus mejores frutos de autorrealización, puedo decirte que a mi etapa de madurez cronológica
se ha sumado mi solidez emocional, he logrado tomar decisiones importantes, aprovecho cada oportunidad que la vida me brinda para ser feliz, tomaré de ella lo mejor y lo que en adelante venga; será un plus para mi recorrido predestinado. Hay también sentimientos encontrados que, aunque se presentan en todo momento, también es cierto que en estas fechas por llegar se recrudecen puntualmente. Las ausencias son vacíos que no pueden llenarse, el dolor atenuado por la rutina, aviva la tristeza adormilada en el recuerdo aletargado de nuestras imágenes, acontecimientos, convivencias, suspendidas en la melancolía de momentos inolvidables que nos dieron pertenencia
y refugio. Segura estoy que saber que tu siembra ha florecido, te dará gusto. Que mamá y tú estarán tranquilos por saberme segura, tranquila, contenta con mi vida y que el mayor éxito que me desearon siempre, es precisamente la armonía que a mí ha llegado, siempre expresaste que el éxito es distinto para cada ser humano, dependiendo de en donde uno quiere fincar y fructificar; que no es preciso lo material para ser feliz, que ayuda pero no define, que lo más parecido a la felicidad es la tranquilidad, ese bien tan codiciado y en la actualidad poco alcanzado. La paz interior tiene una alta probabilidad de construir la paz de nuestro entorno, dijiste siempre; hoy lo intento siempre con la certeza de que, junto a la prudencia, logre prolongar tu ejemplo en los que vienen de mí. Quizá no logremos cambiar al mundo, ni los conflictos que lastimosamente prevalecen; pero ejercerlo entre nosotros será una forma de mantener a flote “nuestro mundo” interno y familiar, en estos momentos de crisis por los que transitamos. Celebraremos Navidad con tu presencia y la de mamá, intangibles quizá para muchos; pero más luminosas que nunca para nosotros. Las ausencias duelen, aunque irónicamente reconfortan por la permanencia que inspiran la memoria; que guarda su esencia y energía que son mías y construyen cada uno de mis días. Aguardo, ilusionada, su regreso a nuestra mesa en Navidad y Fin de año.
Como también nuestro amoroso encuentro en otro plano.
Con amor:
Elena Díaz Carrión
Del libro: Con tintes de amor y de nostalgia










