Escritora Invitada: Maribeyner Morales Vázquez
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
Cuentitos para David
Había una vez un cuento cortito, de aspecto chiquito, letras muy pequeñitas, que ni el niño David quería leerlo.
El cuentito estaba tan triste que, llegó a sentirse tan poca cosa. Nadie reparaba en él. Se sentía triste y olvidado. Llegó incluso a envidiar a los cuentos mayores, esos que siempre que existía una oportunidad eran elegidos primero.
Pero un día, un periodista tenía un hueco entre sus notas para publicar, buscando cómo llenarlo encontró aquel cuentito.
A regañadientes, lo incluyó entre sus palabras y al día siguiente, el cuentito se leyó en mil lugares. Era tan cortito, que siempre había tiempo para contarlo y, en unos pocos días, el mundo entero conocía su historia. Una sencilla historia que hablaba de que da igual ser grande o pequeño, gordo o flaco, rápido o lento, porque precisamente de aquello que nos hace especiales, surgirá nuestra gran oportunidad.
Moraleja: No importa cómo seas, lo importante es amarse a uno mismo y seguir avanzando, esfuérzate para lograr tus sueños. Primero mentaliza y después realiza.
La chicatana y el pececito
En todo Chiapas sabemos que, en las primeras lluvias de verano, las hormigas llamadas Chicatanas empiezan un proceso en su ciclo de vida, llamado el vuelo nupcial, el cual es el principio de su reproducción y es una hormiga reina muy apetitosa que puede vivir por más de quince años. Pues bien, nuestra amiga Chicatana, sabía que al llegar la temporada, debía salir de su madriguera remontando el vuelo.
La Chicatana estaba muy triste, pues ya estaba familiarizada con su anterior madriguera, pero todos la rechazaban, tenía que levantar el vuelo o corría peligro de ser abandonada por su familia.
Ella, tiene tres tipos de hijos: las hembras que serán las futuras reinas, las obreras que serán las que llevan el alimento al hormiguero y los machos que tienen alas, que sirven para el vuelo nupcial. Todo eso del ciclo de vida la deprimía. Su tristeza la delataba sin saber qué hacer, no podía evitar ese momento que la atormentaba.
De tanto pensar y pensar se cayó a un estanque. ¡Por Dios! La Chicatana se ahogaba y nadie la podía salvar, ni el chapulín colorado. Solo eso faltaba, qué tristeza pensó. “Si soy descubierta por el hombre, de inmediato me comerá, con eso de que tengo muchas proteínas”, pensaba la pobre.
Pero sucedió un milagro. Pasaba por ahí un pececito que, al oír sus gritos de auxilio, corrió a salvar a la pequeña hormiga, con su aletita le acercó a una ramita que conducía a la superficie. Logró salir agradeciendo de antemano tremenda ayuda.
“Gracias amigo pececito -dijo la Chicatana, muy agradecida- si algún día estas en peligro, yo te ayudaré”.
Varias semanas después, un hombre vio al pececito y estaba a punto de atraparlo, cuando de pronto, la Chicatana le propinó tremenda mordida en la mano que casi le arranca la piel. Y así pudo el pececito escapar, sano y salvo.
Moraleja: Haz el bien y no mires a quién. Esto nos enseña a ayudar siempre a los demás y que toda buena acción, trae más acciones buenas.
Del Libro: Cuentitos para David.










