Una vida con vida… Roberto Trujillo Reséndez

Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas

Nace en Chiapa de Corzo, 2002. Estudiante de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública, a su corta edad dedica el tiempo a la oratoria y al altruismo.
Ha pertenecido al Comunajch (Comité Municipal de Atención a la Juventud de Chiapa de Corzo), orador y amante de la buena música.
Roberto Trujillo, funda la asociación civil Juventudes Balam, donde es presidente, organización juvenil que representa la fortaleza y el orgullo de ser chiapaneco; el motivo principal de la asociación es dejar una huella en los corazones y aportar buenas acciones al municipio de Chiapa de Corzo, su máximo sueño es expandirse en el estado a mejorar las condiciones de vida.
Joven inquieto que permea en la sociedad chiapacorceña, ha unido esfuerzo con otros jóvenes como José Ricardo Pérez Alfaro- que funge como vicepresidente-, Fátima Lizeth Santos López, Carlos Adrián Domínguez Solar, Katherine Cameras Vargas, Valeria Calvo Rosales, entre otros jóvenes inquietos cuyo único propósito es de servir sin fines de lucro.
El orador nos dice: “La función principal de la asociación es dirigirnos hacia la juventud chiapacorceña y fomentar los valores de empatía, liderazgo, honestidad; de igual manera llevar a cabo actividades totalmente altruistas en beneficio de las colonias más vulnerables de Chiapa de Corzo”.
La más reciente actividad de la asociación fue el pasado 23 de diciembre del año que acaba de pasar, la asociación civil Juventudes Balam, realizó entregas de juguetes y ropa a familias chiapacorceñas del poblado La Candelaria y Paso Achiote, con la única finalidad de dar alegría a los corazones en esas épocas decembrinas.
El estudiante en Ciencias Políticas, camina ufano en el sendero de la ayuda, de la empatía y de servir a un pueblo que le ha dado todo en su formación social y cultural.
Se aferra a las buenas acciones y se nutre de los eventos de arte y literarios.

Detrás del cerro nace el sol que nos calienta.
Al sonar las campanas, los tambores retumban, casi revientan.

El sonido del carrizo es estela en las calles y mi sarape colorado
acobija mis andares.

Con mi chinchín floreado, la mano muy en alto, despierto la semilla
que alimenta a mi canto.

¡Parachico me pediste, voy a bailar!
Acompáñenme, Chiapanecas,
hermosas gemas del lugar…

César Enrique Villatoro
Júbilo de enero.

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