Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Aunque parezca ilógica una epidemia -contimás una pandemia- a la larga confiere prosperidad.
¿Cómo va a ser eso? ¡Es simple! Las pandemias se producen por hacinamiento, falta de higiene.
Cuando los seres humanos vivían separados -antes de que existieran ciudades- no se podían propagar, se autolimitaban, quien enfermaba, se curaba o moría.
Las ciudades, con la mano de obra barata, hacinados, durante la epidemia de peste del Siglo XIV, quedaron diezmadas, sobraba lugar para cultivar y habitar.
La mortalidad provoca merma en la competición por los recursos naturales, por los espacios para trabajos y habitables.
¿Por qué no se enseña? Se evita expresarlo. ¡No produce ganancias!
La pandemia actual no amortiguó el impacto poblacional: ¡hay más nacimientos que muertes!
Se perdió el equilibrio entre los que nacen y los que mueren, a pesar de guerras y pandemia.
Se apuesta a que sin árboles, habrá oxígeno. Mediante máquinas productoras liberadoras de oxígeno del dióxido de carbono. Que los humanos se alimentarán de roedores (tipo ratas) y de insectos (tipo cucarachas).
¿Por qué no explicar esto en las escuelas?
¿Por qué evadir la toma de conciencia de realidad?
¿Qué deseas para tus hijos? ¿Qué esperas para ti en lo que te resta de tu vida? ¿Qué has hecho esta semana para conservarte tu medio, el ambiente y la vida? Debemos considerar a todos los humanos, en un estado de previo a la salud integral.
No existe el estado óptimo para el organismo, solo se encuentra en teoría. No se alcanza la salud a nivel de su definición de completo estado.
¡Nadie es completamente sano!










