Gabriela Reyes / Diario de Chiapas

Después de 28 años entregando su trabajo, esfuerzo y, sobre todo, su amor por la educación física, Martha Antonia Acosta se despide de una profesión que le permitió formar generaciones de niños y niñas que siempre llevará en su corazón y en su memoria. A lo largo de estos años, no solo enseñó, también aprendió, conoció personas valiosas y vivió experiencias que quedarán grabadas para siempre como recuerdos únicos. Para cerrar este hermoso ciclo, celebró rodeada de su familia y amigos, con una alegre fiesta temática de los años 80, llena de conversaciones, risas y bailes que reflejaron la alegría de todo lo compartido. Con su frase favorita como sello final, “Un dulce final para un nuevo comienzo”, se abre paso a una nueva etapa de su vida. ¡Enhorabuena!

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