Llegó a 100 juegos con la selección francesa, anotó y condujo a su equipo a la siguiente etapa
Agencias/Diario de Chiapas
La historia del fútbol en Paraguay recuerda perfectamente aquel 15 de junio de 2002 en Seogwipo. En la Copa Mundial de Corea y Japón, el equipo sudamericano había pasado la primera fase como segunda del grupo B, solo por detrás de España que había ganado los tres partidos. Eso significó que en la siguiente ronda, los octavos de final, se tenían que enfrentar contra un primero, y los cruces dictaminaban que ese rival iba a ser un histórico del torneo, Alemania.
Aquella fue la primera vez que ambos equipos se enfrentaron, y por el momento la única en la que lo han hecho en el torneo más grande de selecciones. Eso cambiará el próximo 29 de junio, pues ambos se enfrentarán en los dieciseísavos de la Copa Mundial de 2026 en el Estadio Boston.
Aquel equipo de 2002, con Chilavert en la portería y Ayala y Gamarra como centrales, se había ganado la fama de fiero, de defensivamente hábil, y tampoco le faltaba pólvora arriba con la presencia de Roque Santa Cruz como hombre más adelantado.
Paraguay compitió de la mejor manera posible, plantó cara a Alemania que tuvo importantes problemas para penetrar por el entramado defensivo de los sudamericanos. Aquel equipo teutón, que terminaría llegando a la final, contaba con nombres como Ballack o Klose, además de una solidísima defensa que protegía la portería de Oliver Khan.
Se llegó al minuto 85 y todavía no se había movido el marcador. La resistencia paraguaya estaba haciendo efecto y el sueño de ganar a una campeona del mundo parecía más lejos, pero en el 88 llegó el delantero del Bayer Leverkusen, Oliver Neuville, que ese año había sido subcampeón de la Champions, y desbarató todas las opciones de Paraguay.
Un contraataque terminó en la banda derecha, en los pies de Bernd Schneider, y este realizó un centro muy certero que Neuville cazó en el centro del área, muy lejos del lugar en el que se encontraba Chilavert. 1-0, pasa Alemania. La frustración paraguaya llevó incluso a una expulsión posterior de Roberto Acuña.
El historial entre Alemania y Paraguay se completa con un partido amistoso que disputaron en Kaiserslautern en el año 2013. A diferencia de lo que había ocurrido en su primer duelo, este encuentro fue muy abierto y vistoso, con un resultado final de empate a tres.
Paraguay se plantó en el minuto 13 con un 0-2 a favor gracias a los goles de Núñez y Pittoni, pero los alemanes despertaron e igualaron la contienda con tantos de Gundogan y Muller. Paraguay volvió a marcar, esta vez con un gol obra de Miguel Samundio, pero los locales equilibraron de nuevo el encuentro con un gol de Bender.
Solo un jugador disputó los dos partidos, disputados con once años de diferencia. Fue la gran leyenda del fútbol paraguayo, Roque Santa Cruz, un jovencísimo valor en 2002 y una gran estrella, precisamente por su juego en Alemania, cuando se volvió a enfrentar a los germanos en 2013.










