Agencias/Diario de Chiapas
Manchester City le ganó 2-0 a Arsenal con goles de Nico O’Reilly en la gran final de la Copa de la Liga 2025/26, la Carabao Cup, en el histórico Estadio de Wembley.
La consagración de Manchester City, con un recorrido inmaculado pleno de victorias en este torneo, fue la consecuencia del equipo que más buscó y mejor jugó el partido decisivo.
El conjunto de Pep Guardiola fue superior en el enfrentamiento entre los dos mejores equipos del fútbol inglés, que son los únicos protagonistas de la lucha por el título en la Premier.
Manchester City se quedó así con su noveno título en la Copa de la Liga y elevó a Guardiola al escalón más alto entre los entrenadores que más veces se consagraron en esta competición: es el único que la ganó 5 veces.
El duelo entre los dos mejores equipos de la Premier, una situación inédita para la final de la Copa de la Liga, tuvo una etapa inicial de mucho estudio, tal vez demasiado. Pesó el respeto máximo entre los directores técnicos, quienes se conocen al extremo ya que Mikel Arteta fue asistente de Pep Guardiola y luego se enfrentaron siempre en encuentros importantes.
Arsenal generó la situación de mayor peligro del primer tiempo en la que exigió a James Trafford a una triple atajada a los 7 minutos. Luego de ese ataque, que vaticinaba un partido de mucha acción en las áreas, el vértigo se desvaneció.
Manchester City se adueñó de la pelota, pero no supo, o no pudo, transformar la posesión en situaciones de gol: apenas Erlig Haaland tuvo un par de cabezazos incómodos y sin destino de arco.
Los Gunners se conformaron con contener a los Citizens y solo intentaron con un par de contraataques rápidos que no prosperaron.
Los dos mejores equipos del fútbol inglés no trasladaron su poderío a las áreas. A la falta de generación de juego colectiva se sumó la escasez de soluciones individuales.
Así, el marcador se fue al descanso en blanco.
La supremacía de Manchester City en el territorio y en el control de la pelota se transformó en goles en el segundo tiempo. El gran protagonista fue Nico O’Reilly, lateral izquierdo que apareció dos veces en el área rival y en ambas oportunidades aprovechó la fragilidad defensiva de Arsenal.
A los 60 minutos, O’Reilly tuvo olfato de goleador y convirtió el primer gol del encuentro tras un grosero error del arquero Kepa, a quien se le escurrió la pelota de las manos.
Cuando la ventaja era incipiente y Arsenal aún estaba groggy, creció aún más la figura del héroe inesperado: O’Reilly volvió a meterse en el área, conectó de cabeza un centro de Matheus Nunes al segundo palo y metió el 2-0 a los 64 minutos.









