Agencias/Diario de Chiapas
Pasar muchas horas frente a una computadora o permanecer sentado durante gran parte de la jornada puede afectar el bienestar físico y mental.
Para hacer frente a esta realidad, la CONADE impulsa el programa de Pausas Activas Laborales, una iniciativa que promueve el movimiento, la convivencia y la adopción de hábitos saludables en los espacios de trabajo, coordinada por Eduardo Colín Manrique, de la Dirección de Activación Física y Recreación.
A través de actividades breves y dinámicas, el programa invita a los trabajadores a cambiar de postura, liberar tensiones y hacer del movimiento una parte natural de su rutina diaria.
“Buscamos que el movimiento se integre de manera natural a la jornada laboral y que las personas reconozcan esos espacios como una oportunidad para cuidar su bienestar físico y mental”, comparte Eduardo Colín.
Las pausas activas van más allá de los ejercicios de movilidad, pues cada sesión puede incluir música, juegos, ejercicios de coordinación, memoria y velocidad de reacción, así como dinámicas de comunicación y trabajo en equipo.
“Para nosotros es muy importante que las pausas también sean un espacio de integración, queremos que las personas puedan interactuar, divertirse y fortalecer sus relaciones laborales, mientras incorporan el movimiento a su día”, explica.
Uno de los principales desafíos del programa es lograr que la participación de los trabajadores sea constante; las cargas de trabajo, las responsabilidades de cada área y la falta de interés de algunas personas pueden dificultar la incorporación de estos espacios a la rutina laboral, por lo que el equipo adapta sus estrategias para ofrecer actividades variadas que respondan a las necesidades de los participantes: “El verdadero reto es construir poco a poco una cultura en la que el movimiento y el bienestar se reconozcan como parte de la jornada laboral y no como una interrupción o una pérdida de tiempo”, señala.
Otra de las intenciones es que las pausas activas no sean una acción aislada, sino una oportunidad para recordar que el cuidado personal también puede comenzar en el entorno laboral, con acciones sencillas que contribuyan a una vida más activa.
Para Colín, incorporar la actividad física a la vida cotidiana no requiere necesariamente grandes cambios ni disponer de una hora completa para entrenar: “Breves movimientos con constancia ayudan a disminuir el tiempo que pasamos en una misma posición y fomentan hábitos más saludables; caminar un poco más, utilizar las escaleras, levantarse periódicamente de la silla, estirarse o dedicar unos minutos a movilizar las articulaciones son algunas alternativas para comenzar”.










