Una ventaja casi insalvable la que ha conseguido el australiano de cara a la recta final del calendario
Daniel Sánchez
Diario de Chiapas
El Gran Premio de Países Bajos ha sido un templo de definiciones. Las posibilidades de que Lando Norris vuelva a la pelea por el campeonato de pilotos roza lo imposible, pues ya no dependerá, en lo esencial, de sí mismo y tendrá que aguardar un fallo mecánico o una situación extraordinaria que le arrebate puntos a Oscar Piastri.
La diferencia de puntos entre Oscar y Lando es de treinta y cuatro, por lo que el británico estaría obligado a superar a su compañero -asumiendo que ambos terminen en los primeros puestos- cinco veces dentro de las nueve carreras restantes. Superar a Piastri cinco veces ya es en sí tarea mayor, pero si añadimos a la ecuación a Mercedes, Ferrari y, sobre todo, a Max Verstappen, la volatilidad de resultados hace el cometido de Norris aún más arduo.
Y es que descartar al tetracampeón del mundo en las peleas por victorias sería un error imperdonable. Verstappen probó en Zandvoort por qué es el mejor piloto de la parrilla, incomodando a ambos McLaren desde la salida pese a un monoplaza notoriamente inferior. El adelantamiento y la “salvada” que ejecutó en la primera vuelta de la carrera son de clase mundial.
Max brindó a su afición una actuación digna de su legado, manteniendo una racha perfecta de podios en su Gran Premio de casa. La escudería que no corrió con la misma suerte fue Ferrari, que firmó otra carrera desastrosa, para desgracia de los tifosi, con ambos monoplazas impactando contra las barreras. Lewis Hamilton, crítico como pocos con su propio desempeño, fue víctima de la fragilidad mental que puede imponerse incluso sobre su condición como el piloto más exitoso de la historia.
La única alegría que encontró Hamilton en esta carrera fue el primer podio de su más grande fanático: Isack Hadjar. El novato francés de Racing Bulls logró el tercer puesto tras firmar una clasificación de otro planeta y largar desde la segunda fila de salida. Su esfuerzo y pulcritud en carrera hallaron recompensa poética con el abandono de Lando, que le entregó en bandeja de plata el último escalón del podio.
Otro rookie que obtuvo su mejor resultado histórico fue Ollie Bearman. El británico de Haas culminó en sexta posición, dando una bocanada de aire a la escudería americana en su lucha por ganar terreno en la siempre disputada zona media.
Alex Albon selló nuevamente una quinta posición, igualando por cuarta vez su mejor resultado de la temporada. El anglo-tailandés se ha convertido en el soporte de Williams, consolidando al equipo como el mejor del resto tras los “big four”.
La carrera en Zandvoort fue lineal y, en general, aburrida. Pero la Fórmula 1 no es solo adelantamientos o estrategias: el factor del resultado puede ofrecer al espectador la emoción de vivir un momento especial, por lo que una carrera tediosa puede transformarse, cuando la narrativa lo permite, en un auténtico templo de definiciones.










