Agencias
Diario de Chiapas
La carrera de LeBron James ha sido siempre una búsqueda en continuado. Referente primario de la era de las redes sociales, James ha estado siempre persiguiendo un fantasma.
Nunca antes existió una persona que cumpla, e incluso supere, la inmensa expectativa generada desde que era solo un niño en el College.
El hype que despertó James no tuvo precedentes. Fuelo que se dice un jugador de época. El heredero de un legado que no buscó pero que terminó siendo un desafío y también, por qué no, una condena. El genio de Akron se vio obligado a sumergirse en la caza de una sombra de juventud que para muchos fue medida de grandeza. Pero claro, ¿Quién puede competir con un recuerdo feliz? Esa sombra tuvo nombre y apellido: Michael Jordan.
La esclavitud de su persecución tenía un secreto intrínseco: haga lo que haga, diga lo que diga, era imposible de alcanzar.
“No he tenido mucho diálogo con él desde que empecé en este negocio, pero una parte de mí no estaría aquí sin la inspiración de MJ. Siempre quise ser como él cuando creciera”, dijo James.
Y seguramente fue así. Cada paso que tomó James fue analizado por el colectivo del básquetbol como nunca antes. La lupa sobre el detalle, el dedo índice sobre el error. Con errores y aciertos. Si antes de su llegada sucedía, no había forma de comprobarlo: previo a LeBron no existían los medios para hacer esta radiografía en continuado. No había redes sociales, no había seguidores extremos ni tampoco haters. Si ganó cuatro campeonatos, debió ganar seis. Si erró un tiro de último segundo, su Majestad jamás lo hizo (falso). Si tenía números extraordinarios, debía tener más títulos anotadores. Si se fue al Heat a llevar sus talentos, debió quedarse por un tema de pertenencia.
Nunca alguien fue tantas veces sometido al juicio de la opinión como James. Tantas veces comparado, denostado, señalado por un rating segundo a segundo que para otros no existió. Y así, sin saberlo, fue derribando prejuicios, mitos y barreras para convencer que merecía un espacio de privilegio en el Monte Rushmore de la NBA.










