La caída libre de Aston Martin

Daniel Sánchez/Diario de Chiapas

Hay fracasos deportivos y luego está lo que Aston Martin vive en este arranque de la Fórmula 1 2026. Cero puntos. Cero carreras terminadas. Último en el campeonato de constructores, empatado con Cadillac,  un equipo debutante en la categoría. El proyecto multimillonario de Lawrence Stroll, potenciado por la llegada de Adrian Newey, se ha estrellado contra un muro de vibraciones, baterías rotas y decisiones tardías. 

Los números no mienten. En dos Grandes Premios —Australia y China—, ni Alonso ni Stroll han visto bandera a cuadros. Cuatro abandonos de cuatro.  En Melbourne, Stroll no pudo ni clasificar.  Alonso se retiró en la vuelta 15, volvió a pista para recoger datos y abandonó en la 35.  En Shanghái, Stroll duró diez vueltas antes de que su coche se apagara  en curva 1,  provocando un Safety Car.   Alonso aguantó hasta la vuelta 33, cuando perdió toda sensibilidad en manos y pies. 

El culpable tiene nombre: el motor Honda RA626H. Genera vibraciones tan brutales que los retrovisores y luces traseras se desprenden del monoplaza.  Newey admitió que Alonso no puede dar más de 25 vueltas consecutivas  sin arriesgarse a daños permanentes en los nervios.  Stroll fijó su límite en 15.  No es metáfora: el canadiense comparó pilotar el AMR 26 con electrocutarse en una silla.  

¿Cómo se llegó aquí? Newey no pudo incorporarse hasta marzo de 2025 por su cláusula de Red Bull,  retrasando cuatro meses el túnel de viento.  Honda rediseñó la batería a su petición para hacerla más compacta, creando el problema de vibraciones.   En pretemporada, Aston Martin completó apenas 2.111 kilómetros frente a los 21.515 de Mercedes: diez veces menos.  Honda llegó a Melbourne con dos baterías operativas.  El equipo consideró no presentarse.  

Mientras Mercedes acumula 98 puntos con dos dobletes consecutivos de Russell y Antonelli,  Aston Martin no logra completar una sola carrera. George Russell había señalado antes de la temporada que el equipo de Silverstone podía desafiar a los cuatro primeros.  La realidad: una escudería con 783 millones de libras invertidas rinde peor que Cadillac en su primera temporada en la F1.

La crisis cobró su primera víctima política. Newey dejará el puesto de director de equipo tras dos carreras para centrarse en el diseño.  Jonathan Wheatley, que abandonó Audi el 21 de marzo, suena como reemplazo.  Alonso, con 44 años, mantiene la calma: “No es el inicio ideal, pero es el primer año de esta colaboración y tenemos que pasar por este momento.”  Stroll, en las antípodas, resume con sinceridad demoledora: cuando le preguntaron en China si habían progresado, respondió un seco “No”. 

El próximo Gran Premio es Japón, carrera de casa de Honda.  Si las vibraciones no se corrigen allí, lo que hoy es una crisis deportiva se convertirá en humillación histórica

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