Daniel Sánchez/Diario de Chiapas

Hay victorias que valen más que los 25 puntos que reparten. La de Lewis Hamilton en el Gran Premio de España, su primera con Ferrari, es una de esas. El siete veces campeón no ganaba una carrera desde Bélgica 2024 —casi dos años— y arrastraba el recuerdo de un 2025 doloroso, el primer curso de toda su carrera en el que no pisó un solo podio. En Montmeló, por fin, el guion cambió.

No fue un triunfo de pura velocidad, sino de cabeza fría. Ferrari arrancó a Hamilton con un juego de blandos usados que no le dio la punta en la salida, pero apostó por una estrategia a tres paradas frente a las dos de Mercedes. La jugada cuajó cuando Fernando Alonso, en su última carrera en casa, detuvo su Aston Martin —“la batería se rindió”, explicó— en la vuelta 40 y provocó un coche de seguridad virtual. Ferrari lo llamó para una parada casi gratuita y lo devolvió al frente con 24 vueltas por delante.

A partir de ahí, el inglés enlazó vueltas rápidas sobre un asfalto que superaba los 50 grados y castigaba los neumáticos. Cruzó la meta 19,5 segundos por delante de George Russell, que había salido desde la pole, y de Lando Norris, en un podio íntegramente británico, el primero desde 1968. Para Hamilton fue su victoria 106 y la séptima en este trazado, donde nadie ha ganado más.

El desenlace tuvo, además, un giro que sacudió el campeonato. Kimi Antonelli, líder e imbatible hasta hoy, acababa de rebasar a Russell por el segundo puesto cuando un fallo en su alerón delantero lo obligó a abandonar a falta de cuatro vueltas. El italiano, que por primera vez en la temporada no había salido desde la primera fila, vio cómo su racha de cinco triunfos se apagaba y cómo su ventaja, antes asfixiante, empezaba a tener grietas.

Lo de Hamilton, sin embargo, fue más relato que estadística. “Empecé un sueño que el año pasado parecía casi imposible; nunca perdimos la esperanza y el equipo no dejó de levantarme”, dijo, antes de agradecer a la Scuderia y a Fred Vasseur por confiar en él. La reinvención tiene explicación: un reglamento nuevo, una reestructuración técnica y ajustes a su medida, como reconfigurar los frenos a su gusto. Hasta Nico Rosberg, su viejo rival, celebró sin reservas: “Puedo disfrutarlo de verdad con él”.

Mercedes sigue mandando y Antonelli sigue siendo favorito, pero Barcelona dejó una sospecha en el aire: quizá la era de dominio plateado ya tocó techo. Y dejó una certeza: Lewis Hamilton, a sus 41 años, volvió a ganar. De rojo. La próxima cita es Austria, dentro de dos semanas

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