Agencias
Diario de Chiapas
Luis Rubiales sorprendió este viernes a la Asamblea General de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) al anunciar que no renunciará de su cargo de presidente, como comunicó a su entorno cercano, y denunció que en su caso “se está ejecutando un asesinato social” del que se defenderá en los Tribunales, aunque pidió perdón “sin paliativos” por lo ocurrido tras la final del Mundial femenino.
“Aquí no se esta tratando de hacer justicia, es falso, se está ejecutando un asesinato social. Se me está tratando de matar. Más allá de mi situación personal, como español tenemos que hacer una reflexión de hacia dónde vamos”, explicó durante su discurso.
Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, aseguró durante la Asamblea General de dicho organismo que no tiene pensado dimitir por la polémica por el beso que dio a la futbolista Jenni Hermoso tras ganar el Mundial femenino, que definió como “espontáneo, mutuo, eufórico y consentido” aunque pidió disculpas “por el contexto en el que se produjo”.
“Fue espontáneo, mutuo, eufórico y consentido, que esta es la clave de todas las críticas. Fue consentido, esta jugadora falló un penal y yo tengo una gran relación con todas las jugadoras, hemos sido una familia durante más de un mes y tuvimos momentos cariñosos en esta concentración” aseguró durante su intervención.
Rubiales relató como a la futbolista la levantó del suelo. “Y casi nos caemos y al dejarme en el suelo nos abrazamos (…) me subió en brazos y me acercó a su cuerpo y le dije olvídate del penal y me contestó eres un crack y yo le dije ¿un piquito? y ella dijo vale. Se despidió con un último manotazo en el costado y se fue riendo. Esa es la secuencia de todo”.
“Por lo tanto, no hay deseo ni posición de dominio y toda la gente lo comprende también”, añadió Rubiales, para quien no se trata de hacer justicia “sino de ejecutar un asesinato social”.
Con más contundencia lamentó Rubiales el gesto realizado en el palco, cuando se agarró los genitales, lo que explicó iba dirigido al seleccionador Jorge Vilda, a quien anunció una renovación y una subida salarial hasta los 500.000 euros, tras conseguir la Copa del Mundo.










