¿Tu cuerpo está cansado o tu mente está cansada?

Gym Bros

Germán Guerra |Nutricionista, Psicólogo e IFBB PRO

tVivimos en una época extraña. Tomamos café para despertar, suplementos para rendir, preentrenos para entrenar y a veces hasta necesitamos una serie o el celular para poder dormir. Y aun así, muchas personas siguen diciendo la misma frase:

“Estoy agotado.”

Pero aquí aparece una pregunta interesante: ¿realmente tu cuerpo está cansado… o es tu mente la que ya llegó al límite?

Existe una diferencia enorme entre ambas cosas y pocas personas aprenden a reconocerla.

Cuando el cuerpo está cansado, suele enviar señales claras: músculos pesados, disminución del rendimiento, sueño profundo, necesidad real de recuperación física. Es parecido a un atleta después de una competencia; existe un desgaste medible y lógico.

Pero cuando la mente está cansada, el escenario cambia.

Puedes dormir ocho horas y despertar sin energía. Puedes no tener ganas de entrenar algo que normalmente disfrutas. Puedes sentir hambre sin realmente tener hambre. Incluso puedes sentirte irritado, distraído o con la sensación de querer “desconectarte” de todo.

Y aquí ocurre algo curioso: muchas personas creen que necesitan descansar físicamente cuando en realidad necesitan descanso mental.

La ciencia ha demostrado que el estrés prolongado no solo afecta las emociones; también modifica la percepción del esfuerzo, altera hormonas relacionadas con el apetito y puede disminuir la capacidad de concentración y recuperación.

En otras palabras: la mente cansada también pesa.

Los antiguos estoicos entendían algo que hoy la fisiología sigue confirmando: no siempre nos agota el trabajo, muchas veces nos agota la interpretación que hacemos de él.

No siempre es el entrenamiento.

No siempre es la dieta.

No siempre es la rutina.

A veces es la presión constante, la comparación, las preocupaciones o esa necesidad moderna de estar disponibles para todo y para todos.

La solución tampoco es desaparecer un mes o abandonar responsabilidades.

A veces es tan simple como hacer pausas reales. Dormir sin el teléfono al lado. Caminar sin audífonos. Entrenar para sentirte mejor y no para castigarte. Aprender a permanecer unos minutos en silencio.

Porque un cuerpo cansado suele recuperarse con descanso.

Pero una mente cansada necesita algo más: espacio.

Y quizá la pregunta más importante que puedes hacerte 

hoy no es:

”¿Cuánto más puedo soportar?”

Tal vez sea:

”¿Qué peso estoy cargando que ni siquiera me corresponde?”

Porque la fortaleza no consiste únicamente en resistir más.

También consiste en aprender qué vale la pena sostener.

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