El portero marroquí reconoce que ha sido importante el proceso de su selección
Agencias/Diario de Chiapas
Yassine Bounou fue uno de los principales artífices del éxito de la selección de Marruecos en la Copa Mundial de la FIFA™ de 2022, donde se convirtió en el primer país africano en alcanzar las semifinales del torneo, y este 2026 ha vuelto a ser uno de los grandes héroes de un equipo que sueña con hacer historia. Bono, consagrado como uno de los mejores porteros del planeta, detuvo el quinto y último penalti de la tanda en la eliminatoria de dieciseisavos de final contra Países Bajos, justo la noche que entraba en el podio de los jugadores con más partidos con Los Leones del Atlas (94).
El siguiente partido será este sábado contra Canadá, uno de los tres países anfitriones de esta edición. Será el primer encuentro de los octavos de final y será un duelo especial para el portero marroquí porque nació precisamente en Canadá, en la ciudad de Montreal. «Recuerdo poco de mi infancia en Canadá, casi nada, y tengo ganas de volver ahí algún día. Es un sitio especial para mí, un poco parte de mí. Si no tuvieran que jugar contra nosotros les apoyaría», explicó en una entrevista a un periódico español en 2022. Los dos países ya se midieron en la fase de grupos del Mundial de Catar, con victoria marroquí por 2-1 con goles de Hakim Ziyech y Youssef En-Nesyri.
Su padre, Mohamed, era profesor de física en una universidad de Montreal y su madre, Maica, trabajaba en una peluquería. Volvieron a Casablanca cuando Bono tenía tres años, después de casi una década en América, pero quedó para siempre una conexión especial con el país: «Es un sitio que no he olvidado».
El propio jugador ha admitido que ha recibido el interés de clubes canadienses a lo largo de su carrera y que incluso recibió una llamada de Benito Floro, entrenador de Canadá entre 2013 y 2016, para ofrecerle jugar con su país de nacimiento. «No se dio porque yo crecí en Marruecos y tenía el sueño de jugar con la selección de Marruecos, de representar a mi selección», aseguró hace unos años en la televisión del Sevilla.
Empezó a escribir su camino en las calles del centro de Casablanca. Jugaba al fútbol con sus amigos en la rampa de un aparcamiento. La portería de arriba eran unos cubos de basura y la portería de abajo estaba pintada en la pared. El equipo que jugaba hacia abajo solo podía chutar con el interior para no tener demasiada ventaja.
Bono acabó en la portería, pero de niño quería ser delantero o sobre todo mediapunta. Sus ídolos de la infancia no eran porteros: Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, el ‘Kun’ Agüero, Cristiano Ronaldo y sobre todo Ariel Ortega, el ‘Burrito’. Veía los partidos de Ortega en la televisión o en internet y luego imitaba sus regates y sus disparos en las calles. Se ha definido como fanático de River Plate y habla español con acento argentino. De niño tenía una réplica de la camiseta de Argentina de 1998.










