Chiapas, con ERA, repunta en el país en el combate a la inseguridad

EDITORIAL

El viernes, la noticia bomba que retumbó las redes sociales fue la destrucción de los filtros o retenes que había establecido el crimen organizado en los municipios de la zona Sierra, justo en esta parte del estado donde la población era rehén de lo que disponía y ordenaban los jefes de plaza de los cárteles.

Mujeres y hombres, incluidos los niños, los obligaban a salir de sus casas, concentrarse en la plaza central e iniciar bloqueos para protestar con el mensaje de que no se quería la presencia de las fuerzas armadas, porque el “orden”, decían, lo establecían ellos, a su estilo, a su conveniencia.

Sin embargo, no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla y éste llegó para beneplácito de la prosperidad y principalmente, para seguridad de quienes viven en esta zona de Chiapas.

La otra noticia que sorprendió a la comunidad, fue la detención de 67 policías, prácticamente todo el cuerpo de seguridad del municipio de Chiapa de Corzo, justo donde el 8 de enero inició la celebración de la llamada Fiesta Grande, la cual junta a miles de personas que conmemoran esta tradicional fiesta del parachico, los chuntás, todos en honor a sus santos patronos.

Quién se imaginaría que el regocijo y la felicidad que reinó durante 22 días estaba “vigilada” por casi setenta integrantes adheridos o que colaboraban con los grupos delincuenciales. Nadie en su sano juicio podría imaginarse que este municipio, vecino de la capital tuxtleca, estuviera coludido o anduviera en malos pasos.

Estos ejemplos que no son más que ejercicios de cómo debe aplicarse la ley, sin que le tiemble la mano al gobernante en turno, demuestran el compromiso que Eduardo Ramírez Aguilar tiene con su pueblo.

Cierto es que no hay que rendir pleitesía a los que tienen el mando en esta administración, porque es su obligación hacer cumplir y respetar la Constitución, pero es justo de reconocer la decisión inquebrantable del mandatario de hacer diferente su función, comparado con otras administraciones.

El otro golpe de timón lo reflejó en los resultados obtenidos en todo el país la empresa encuestadora FactoMétrica, la cual reveló que la percepción que existe en Chiapas en torno a la seguridad ha cambiado notoriamente, tan es así que Ramírez Aguilar obtiene el primer lugar en combate a la inseguridad; en transparencia y combate a la corrupción, y el tercer lugar en evaluación del trabajo en general.

La medición resalta porque son 32 entidades, de las cuales 8 de ellas, en las que se encuentra la entidad chiapaneca, iniciaron nueva administración en los últimos dos meses en promedio, lo que significa que 24 estados del país andan arrastrando la cobija en la forma de conducir los destinos de sus entidades para contribuir a la paz y la seguridad de la República.

En Transparencia y combate a la corrupción, donde obtiene el 65.3 por ciento, está por arriba de sus homólogos morenistas, a los cuales, por cierto, le llevan la delantera estados gobernados por el PVEM y el PAN, como lo son San Luis Potosí y Guanajuato. Era de esperarse que Sinaloa sea el más castigado, con apenas el 15.7 por ciento de la aprobación de sus gobernados.

Al mandatario chiapaneco, en el rubro de combate a la seguridad, le compiten el estado de Coahuila, del PRI, de Aguascalientes, del PAN, y de igual forma, el número 32 corresponde a Sinaloa, de Morena, que comanda Rubén Rocha Moya.

Sobre cómo califican los pobladores el trabajo realizado durante su gestión, se encuentra en la tercera posición, por abajo 4 décimas de Guanajuato, y menos de tres puntos de San Luis Potosí, ambas entidades también con casi el mismo tiempo de haber iniciado gestiones.

A días de asumir las riendas de la gubernatura, en diciembre pasado, Eduardo Ramírez Aguilar se comprometió a devolverle la paz a Chiapas y por lo que se ve, no serán seis meses sino antes, cuanto la entidad esté limpia de cédulas delictivas, de retenes disfrazados, del trasiego de armamento, del tráfico de indocumentados, del desmantelamiento de narco cámaras de vigilancia, y de funcionarios o alcaldes que estén al servicio de los “malosos”.

Las redes sociales reventaron en cuanto a congratulaciones, a las que nos unimos, pero esta lucha debe ser cautelosa, con todas las previsiones que el caso amerita, porque no se está exento de una respuesta a escala que pondría en peligro la seguridad de la población.

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