Alcaldes nefastos
Apenas ocho meses en el poder y ya varios alcaldes sacaron el cobre. Su actuar no coincide con lo que pregonaron cuando andaban deambulando por la calle, rogando que los ciudadanos les dieran su voto de confianza.
Tras asumir las riendas de las alcaldías, mínimo, una docena hoy en día están en boca de todos. Su pésima forma de gobernar demuestra al exterior que el poder se les ha subido, están mareados que no les importa un comino saber que lo que ordenan o instruyen a sus subalternos es ilegal o viola los derechos humanos.

Cuando decimos que están “mareados” no quisiéramos pensar que se trata de un trastorno del equilibrio, término médico que significa que se sienten tambaleantes o flotando. No, lo que intentamos explicar es que el actuar de algunos alcaldes de Chiapas, como el de Tapilula, Copainalá y Tonalá, no se ajustan al arte de gobernar para todos, de administrar los recursos del municipio en favor de mejoras urbanas y sociales, por decir lo menos.
El ciudadano o político que se mete a la “grilla” su objetivo es ser prepositivo, planear, organizar, alcanzar objetivos en bien de la población, no de joderlos, como hacen Javier Vázquez Castillejos, de Copainalá; Natividad de Los Santos, de Tonalá, y Rosemberg Díaz Sánchez, de Tapilula. Los tres, denunciados por incompetentes y abusivos.
En sus actos, estos tres sujetos están demostrando que el puesto les quedó grande y demeritan la confianza que la ciudadanía depositó en ellos al realizar actos de sabotaje o simplemente han sido rebasados en su capacidad de respuesta para enfrentar los problemas de sus municipios.
En Copainalá, su representante popular, acepta que ha sido incompetente para luchar contra la delincuencia que impera en la región. Tan grave es la situación que no se inmuta al reconocer que hasta sus policías han sido desarmados y cuyas armas es hora que no se han podido recuperar, menos aplicar la justicia contra los infractores de la ley.
“El Gallo” resultó no tener las espuelas suficientes para controlar y combatir a los grupos que mantienen en vilo la seguridad de la población, donde los asaltos, robos, paso de personas en calidad de indocumentadas están sin control. No basta con reconocer en la mesa de seguridad que en su municipio hay “muertes, inseguridad y violencia”, hay que actuar y dar resultados, pues para eso se contrató. Si no puede que dimita y que asuma alguien que en realidad quiere el bien por este municipio tradicionalmente cultural.
Que el alcalde tenga una actitud sumisa y diga que las autoridades no se les respeta y muchas personas actúan de manera violenta haciendo valer sus leyes es sinónimo de que no puede con el encargo conferido por los ciudadanos. No se trata de que los militares o la Guardia Nacional le vayan a cuidar sus negocios, no. Le falta mayor capacidad para planear y atacar a los delincuentes, a esos que él sabe quiénes son y cómo operan. Sólo falta que se decida y no asuma una postura de cómplice.
Por otro lado, en dirección a la Costa Chica de Chiapas, Natividad de Los Santos Miranda, sacó la casta y vaya forma que utiliza para hacerse de publicidad negativa al descubrirse la verdadera personalidad del alcalde morenista que tienen los tonaltecos.
En aquel municipio, fue despedida Guadalupe Martínez, por instrucciones precisas del edil, quien se desempeñaba como enlace municipal de Derechos Humanos. Como vil delincuentes, por la madrugada, el secretario municipal, Uber Marroquín y el jurídico, Carlos Zavala Vázquez, junto con otras personas, rompen la chapa de la oficina de la funcionaria para esculcar lo que tenía. La víctima, que ya no pudo ingresar al departamento, denunció que le robaron cosas personales, una computadora, la agenda donde notificaba sus trabajos, sellos y cerca de 20 mil pesos en efectivo.
Muy propio, el alcalde dijo que él no sabe nada. Lo cierto es que la violencia de género debe investigarse de oficio, a la par de que la afectada presente la denuncia correspondiente. La forma de gobernar del alcalde no coincide con los golpes de pecho que se da en los recintos religiosos. Y como colofón a este embrollo, ya salió el peine, pues el puesto le urgía al edil dejarlo libre para darle paso a que lo ocupe su nuera Gabriela Bravo. Con esta incorporación y la de su hijo, que despacha desde la presidencia municipal se demuestra que la Cuarta Transformación no es como la pintan.
Y para cerrar con bronce de oro, la síndica Epifania Hernández Torres; y la segunda regidora, Concepción Vázquez José, denunciaron al presidente municipal de Tapilula, Rosemberg Díaz Sánchez, por las amenazas de muerte, hostigamiento y usurpación de funciones. En una conferencia ante los representantes de los medios de comunicación, ambas se armaron de valor para quejarse de que no las dejan trabajar. También, como lo hace el de Tonalá, el edil de Tapilula puso a familiares a ejercer la chamba de las integrantes del Cabildo.
Alejandro, Luis, Felipe y Mario Díaz Utrilla, son los hijos del alcalde, quienes, “solidarios”, se ofrecieron a trabajar sin goce de sueldo, pues no aparecen en la nómina. Son tan solventes económicamente que sus labores lo hacen por amor al arte.
¿Actuará el Congreso del Estado ante estos hechos?, ¿iniciará una investigación para conocer a fondo la denuncia que interponen la síndica y la regidora? Chamba tienen los legisladores para que se respeten los derechos de los afectados en estos tres municipios o ¿se harán de la vista gorda como ha sucedido tradicionalmente? Veremos y diremos.










