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Editorial

Partidos pierden registro; hartazgo ciudadano, la causa

La decisión que tomó el jueves pasado el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC) de retirarle el registro a cinco partidos políticos que compitieron en la elección ordinaria del 2021 donde se eligieron a los alcaldes y diputados de Chiapas, así como la extraordinaria de este año para votar por otros cuatro ayuntamientos es una prueba palpable de que la ciudadanía ya está harta de los chantajes y el oportunismo que gente sin escrúpulos hace de la política.

Por eso cada día la gente no acude a las urnas, pues con su ausencia cree que está castigando al sistema político mexicano, pero no, nos estamos castigando nosotros. No hemos sabido como sociedad exigir que haya transparencia en los procesos para elegir a quien consideremos la persona apta para gobernar un municipio, un estado o la misma presidencia de la República.

El Consejo General aprobó el dictamen de pérdida de registro de los partidos políticos locales Nueva Alianza Chiapas y Partido Popular Chiapaneco; y de los partidos políticos nacionales Movimiento Ciudadano, Fuerza por México y de la Revolución Democrática. Los cinco no lograron el 3 por ciento de la votación que les garantice su permanencia como instituto político y por ende que reciba las prerrogativas que los ciudadanos damos al pagar nuestros impuestos.

Sabe cuánto dinero se echó a la basura o, mejor dicho, a cuántos “líderes” se le llenaron sus cuentas bancarias con la nada despreciable suma de 11 millones, 139 mil 926 pesos con 80 centavos que recibieron en su conjunto los cinco extintos partidos. ¿Sabe cuántas aulas podrían haberse construido para remediar el penoso estado en que reciben clases miles de niños, incluso en la cabecera municipal? ¿Se imagina cuántas vidas pudieron haberse salvado si se hubiese comprado medicinas para los niños con cáncer? O si nos vamos al sector urbano, ¿cuántos metros o kilómetros de tubería para drenaje y agua potable se pudieron haberse reemplazado, obsoletos pues operan en estas condiciones desde hace 40 años?

Acaso no es una tomada de pelo para la ciudadanía el que se siga manteniendo a vividores golondrinos que se apersonan como los salvadores de Chiapas cada que hay elecciones. De los más de once millones de pesos, la repartición fue de esta manera: Partido de la Revolución Democrática (PRD): 2 millones 227 mil 132.40 pesos; pesos; Movimiento Ciudadano (MC): 2 millones 227 mil 132.40 pesos; Nueva Alianza Chiapas 4 millones 454 mil 264.80 pesos, al Partido Popular Chiapaneco 4 millones 454 mil 264.80 pesos y el partido Fuerza por México 2 millones 227 mil 132.40 pesos. Salvo el PRD y MC, puro partido de paso, cuyos dirigentes lo toman como un negocio que les deja, efectivamente, muchos dividendos.

Y ya que estamos en la numerología, la pregunta es en qué ha beneficiado al pueblo de Chiapas que para el mismo periodo ordinario (2021) se hayan destinado otros 138 millones de pesos y cachito para los sobrevivientes partidos. Ni Morena, PVEM, PRI, PAN, Mover a Chiapas, Chiapas Unido y demás innombrables han demostrado en los hechos, que sus triunfos hayan servido a la fecha a la ciudadanía con mejores propuestas, con trabajo legislativo reflejado en el Congreso del Estado.

Nuestro sistema político está en decadencia. Cada vez los triunfos en las elecciones se reflejan para los que ganan no para el pueblo. Los ayuntamientos o las curules del Congreso del Estado están ocupados por personajes que, a la vista de todos, no dan una. Pero eso sí, quieren salir en la foto inaugurando un curso de capacitación o presumiendo su presencia en un evento que el Ejecutivo estatal los invitó.

La desaparición de los partidos políticos es una muestra del hartazgo ciudadano. Lo mismo pasó en la elección reciente donde se eligió a seis gobernadores de igual número de entidades, donde el abstencionismo en cuatro de estas entidades fue superior al 50 por ciento, según confirmó el Programa de Resultados Electorales Preliminares del INE. Esta estadística refleja lo que decimos: no hay confianza en los partidos, en los dirigentes.

El mensaje es que es hora de cambiar. Las instancias electorales deben realizar un análisis a profundidad y proponer modificaciones para que no haya despilfarro de recursos. La economía de la entidad y en el país ya no soporta más castigos. Es hora, creemos, que se vaya definiendo el estatus y funcionamiento de los partidos.

Ahora, justo cuando Morena domina a sus adversarios, sería interesante que los partidos opositores unificaran un nuevo bloque, crearan un nuevo partido. Las consultas públicas de moda bien podrían servir para saber qué opina la ciudadanía al respecto. Hacer elecciones competitivas con dos corrientes o colores partidistas, como en Estados Unidos, por ejemplo, sería una forma más democrática para la participación en los comicios. No es un comentario banal, pues ya hay voces aisladas que piensan que traería mejoras para el país, pero entre tanto, no más autorizaciones de nacimientos prematuros de partidos políticos que son nefastos para el desarrollo.

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