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Editorial

El de Rutilio sí es un gobierno austero

La del miércoles fue una reunión en la que, si los funcionarios de todos los niveles del gobierno de Chiapas no entienden el mensaje claro y preciso del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, entonces que se vayan despidiendo o que asuman las consecuencias y no digan después de que no se les advirtió: “No está permitido hacer acuerdos de complicidad ni tratos en lo oscurito. La encomienda del pueblo que nos dio su confianza es la de resolver los rezagos y no podemos fallar”.

A tres años y seis meses de estar gobernando los destinos de Chiapas, el mandatario ha sido congruente en lo que dice con lo que hace. De su gestión se ha demostrado, por lo menos hasta ahora, que no es un hombre de rencores ni mano larga. Es los corrillos políticos y en las altas esferas de los que generan opinión y tienen el pulso de cómo se están administrando los recursos de las entidades del país, el de Chiapas ha sido transparente, honesto.

Sin ensalzar la figura del Ejecutivo estatal, a diferencia de otros bullangeros exmandatarios, a Escandón Cadenas no le gusta el trago, es puntual en sus eventos, ha respondido con obras importantes en esta mitad de su gestión (de 2019 a la fecha van 2 mil 730 proyectos de obra pública), no ha contraído deuda pública y lo que ha prometido lo ha cumplido. Importante también tomar en cuenta que es un mandatario que tiene la venia y el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador.

De ahí que su discurso con sabor a advertencia para todo su gabinete legal y ampliado de que no se pasen de listos tiene sentido cuando se lleva ya un gran trecho recorrido. A estas alturas del partido, cuando muchos quisieran empezar a realizar oscuras maniobras, el sablazo es letal: “cuiden el presupuesto y cumplan con la rendición de cuentas, sin caer en actos de corrupción ni tráfico de influencias”.

Bajo esta sentencia si alguno quiere pasarse de listo ya le tienen apartada la guillotina, no para córtale las manos, como dijera “El Bronco”, Jaime Rodríguez, ex gobernador de Nuevo León y ex candidato presidencial, sino para ponerlo en el banquillo de los acusados.

Aparte de la austeridad con la que maneja los recursos del Estado y el bajo perfil con la que se conduce el mandatario chiapaneco, nos demuestra que gobernar a Chiapas ha sido lo mejor que le ha tocado a la sociedad.

Lo que son las cosas, desde antes de la campaña, cuando ya se perfilaba como candidato de Morena, Rutilio Escandón Cadenas no era la persona indicada para muchos políticos, empresarios y la mayoría de la élite empresarial. Su triunfo, contra todos los pronósticos, ha ido poniendo en su lugar a cada uno de ellos.

El mandatario no ha tenido la necesidad de gritar, azotar el escritorio o injuriar a sus adversarios con escritos o desplegados en los medios de comunicación y redes sociales. Su trabajo diario de resultados ha sido la carta de presentación para que lo recuerden. Es más, su humildad se refleja en habitar en su vivienda desde hace varios lustros allá por la zona sur poniente, y haber dejado la Casa de Gobierno. Nada fácil para los políticos acostumbrados a gozar de los privilegios del poder.

Rutilio ha sido ejemplo, comparado con las administraciones que están por salir y de las que entraron a la par con él en otras entidades en el 2018, de avance en el combate a la corrupción e impunidad, no bajado la guardia al seguir implementando acciones normativas que permitan prevenir y erradicar estos actos que por mucho tiempo le hicieron daño a Chiapas y a México.

Y lo dijo muy bien: fueron hechos que lastimaron “de manera muy sensible a quienes menos tienen. Por eso, las instituciones tienen que ser el referente y ejemplo para que las buenas prácticas se materialicen en mejores beneficios hacia la gente”.

Se escucha a política barata, pero su eficacia ha sido una bofetada con guante blanco para sus detractores, para los que no creían que pudiera ser un buen gobernante. Es cierto, le falta el trecho más difícil que es cruzar el pantano y no mancharse de aquí al 2024 o que sus funcionarios no lo defraudan.

Al gobernador se le ha criticado en algunos hechos registrados que no aplica la ley para poner orden, pero a la larga ha demostrado que el diálogo y la negociación ha sido sus armas blancas perfectas para salir airoso. Es cierto, hay que remarcarlo, en ocasiones esta práctica afecta y desespera a las familias, a las víctimas, pero hasta ahora, los resultados han sido favorables.

Sin embargo, esto no quiere decir que al jefe del Ejecutivo estatal le falte decisión en sus decisiones para rencauzar donde “la manzana se está pudriendo”. El caso de San Cristóbal es una llamada de alerta para aplicar la ley de forma inmediata, con legitimidad.

Ante ello, como el buen juez por su casa empieza, el gobernador Escandón Cadenas ha insistido en rescatar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones, erradicar el tráfico de influencias, a fin de “hacer posible que en Chiapas se funde una nueva cultura de transparencia, de finanzas sanas y de apoyo verdaderamente al pueblo”. Ojalá siga así por el bien de Chiapas y de sus habitantes.

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