El negro poder de los Blanco
Cada vez es más insostenible la versión de que los hermanos Blanco Bravo son el prototipo de bellas, cariñosas y honestas personas. Por lo menos lo que se ventila públicamente pareciera que no lo son y ello, aunque gocen de una posición política respaldada desde los estrados del partido del poder, en los mortales, sí, en aquella ciudadanía de a píe, la que va al día, a esa no le engañan que el tráfico de influencias es la madre de todos los actos que pudiera tener este ser humano, ídolo de las multitudes, futbolísticamente hablando.
A los hermanos Cuauhtémoc y Ulises, mandamases de Morelos, aunque su jurisdicción ya no sea tan local, les ha llovido sobre mojado ante la serie de denuncias que pesan sobre su comportamiento institucional, cuando fue gobernador, hoy diputado federal, en el caso del “Cuau”, y como funcionario “especial”, en lo que respecta a Ulises, que hizo y deshizo a su antojo bajo la sombra de su hermano.
Hoy han sido públicamente señalados de haber incumplido las reglas de la sana convivencia, o mejor dicho, de abusar del poder, de cometer actos de corrupción, cuyas denuncias públicas ante los órganos ministeriales, pasan de largo, se engavetan o simplemente no proceden, pues el ex futbolista mexicano metido a la política por su popularidad, ha librado las acusaciones que pesan en su contra, aunque no esté “limpio” de los señalamientos de la sociedad, principalmente del sector femenino, que se siente vulnerada por los atropellos que sienten les han indilgado los juzgados al amparar, contra todos los pronósticos, la inocencia de Cuauhtémoc como de su hermano, a quien se le acusa de violencia familiar.
El horno no está para boyas y a Morena se le está cayendo la cortina de humo que ha interpuesto en este caso como en el más reciente y que le pega a toda la estructura del partido guinda por las acusaciones recientes e insistentes que este partido hizo contra Genaro García Luna, acusado de estar ligado a la delincuencia organizada y que hoy se le revienten con el caso de Tabasco, donde el que fuera secretario de Seguridad cuando Adán Augusto López Hernández era gobernador, anda huyendo por estar coludido con un cártel delictivo.
Por ello a Morena le urge poner las cuentas claras sobre la mesa y qué mejor ocasión para hacerlo este domingo en su reunión de consejo que tendrán en al Ciudad de México. Al partido le está haciendo mucho daño casos como los ya citados, como la elección judicial y el uso de los acordeones, los desplantes de autoridad en Tamaulipas, Ciudad de México, Campeche y Puebla, contra la libertad de expresión.
Ello sin dejar de citar la incesante inseguridad que prevalece en estados como Guanajuato, Sinaloa, Estado de México y la misma capital del país. El pulso de la gobernabilidad tiene que replantearse o de lo contrario, la popularidad de la presidenta empezará a caer, más si su principal orquestador de la desestabilidad financiera la tiene con su homólogo Donald Trump.
Por ello, al abordar el tema de la complicidad para arropar a los Blanco, el sistema político que hoy gobierna el país está cavando el camino al precipicio y contrario a esta postura, debe dar un golpe de autoridad no sólo avalando que a Cuauhtémoc Blanco sea inscrito en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, medida dictaminada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación TEPJF, que lo responsabiliza por ejercer violencia política contra la diputada Juanita Guerra Mena.
En 2023, durante el desfile por Aniversario de la Gesta Heroica del “Rompimiento del Sitio de Cuautla, Morelos”, a la entonces senadora Juanita Guerra le fue negado el acceso al palco principal, por órdenes de Blanco.
Pero ese no es el punto, pues lo que quieren es tapar el sol con un dedo, no, lo realmente importante es que le quiten el fuero para que responda por una denuncia de violencia sexual que interpuso su media hermana, Nidia. Al encubrirlo, Morena va juntando piedras en el camino que se le pueden convertir en una gran roca que caerá en sus espaldas, muy difícil de contrarrestar.
Y para echarle más leña al fuego, el Observatorio de Participación Política de las Mujeres denunció que su hermano, Ulises Bravo, también ejerció violencia política contra la diputada federal Meggie Salgado, del partido Morena.
Ulises Bravo Molina fue dirigente estatal de Morena, enfrenta en libertad el proceso penal por violencia familiar que se le sigue contra su pareja Liu León Luna. La Segunda Sala del Tribunal Superior de Justicia de Morelos rechazó imponerle prisión preventiva; sin embargo, deberá cumplir una nueva medida cautelar que consiste en firmar periódicamente ante la autoridad judicial.
Este caso forma parte de los miles que hay en el país, pero resalta que la inmediatez para dictaminar el proceso a seguir, se haya dado con sigilo y en claro beneficio a Blanco.










