Morena, el árbitro del partido, da triunfo al “Cuau” sobre el “Chicharito”

Dos futbolistas, uno inactivo, ambos reconocidos en el mundo de la patada, tienen algo en común: atrajeron los reflectores de propios y extraños, y en sus respectivas carreras, fueron y han sido, íconos estrellas, referentes de niños y adolescentes, hoy ya hombres en su mayoría de edad, los que los han aplaudido.

Ambos forman parte de dos camisetas gloriosas para el mundo del futbol como lo son las Águilas del América y las Chivas Rayadas del Guadalajara. Dos equipos insignes, uno arrastrado por la publicidad y los buenos oficios de la manipulación de conciencias por parte de Televisa y el otro que arrastra aficionados por ser un equipo del pueblo, con jugadores exclusivamente mexicanos.

Nos referimos a Cuauhtémoc Blanco y Javier el “Chicharito” Hernández. Las dos figuras han sido “blanco” de acusaciones en su contra por sus acciones en su vida personal, abusando de tener un puesto público, como lo es el ‘Cuau’, y el otro, por hacer declaraciones machistas, donde abusa de su condición de figura para despotricar contra las mujeres, cuando en la actualidad ya existen leyes que sancionan estas posturas.

Si no fuera porque las acusaciones en su contra no fueran consideras como graves y delicadas, no nos detendríamos a analizar la posición que asume contra ambos el partido Morena y que se definen hasta cierto punto, por la intervención de la propia presidenta de México, que dice que para uno no hay pruebas suficientes y para otro, aunque es famoso y es un buen futbolista, tiene que respetar a las mujeres.

Es decir, para aterrizar en el tema, al americanista de “hueso colorado” el partido en el poder lo defendió a capa y espada contra el linchamiento mediático que de él hizo y pidió su renuncia de la diputación federal los partidos de oposición y un gran sector de los grupos feministas, para que enfrente la acusación que por oficio debe emprender la autoridad judicial, por el intento de violación contra su media hermana, hechos que se registraron cuando Cuauhtémoc Blanco aún se desempeñaba como gobernador del estado de Morelos.

El tema de su desafuero fue salvado porque el ministerio público, dijeron hombres y mujeres morenistas, no estaba del todo bien integrada la carpeta de investigación. La sonrisa del futbolista, en respuesta contra sus detractores, ha sido sarcástica, burlona. Ha dicho que le tendrán que pedir perdón quienes se han ensañado con él por desprestigiarlo ante la sociedad.

Para la diputada Ivonne Ortega es lamentable que al ‘Cuau’ no le “hayan dicho ni hecho nada” por la acusación que pesa en contra por violación e insistió en que renuncie a su fuero para enfrentar a la justicia.

En su momento le dijo: “todavía estás a tiempo de decidir cómo quieres que te recuerden: como el futbolista que le dio momentos de gloria a su país o como el político acusado de violación que usó el privilegio del poder para ocultarse de la justicia».

El dirigente de MC, Jorge Álvarez, llamó a Blanco Bravo como un «corrupto» que tiene múltiples denuncias por hechos demostrados. Está acusado por varias mujeres de violación y agresiones secuelas. Incluyendo exparejas y familiares, sostuvo.

El trato de Morena y sus aliados hacia el futbolista y diputado federal es distinto al que le dio al tema del “Chicharito”. Lo señalaron con el dedo por subir en sus redes sociales un video donde expresó que «las mujeres están fracasando porque están erradicando la masculinidad y creando una sociedad hipersensible».

Al jugador “Rojiblanco” lo condenó la Federación Mexicana de Futbol, el equipo de Las Chivas, todo a consecuencia de los señalamientos de la Cuarta Transformación y en especial, luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijera que por muy famoso que sea, Javier Hernández debe respetar a las mujeres.

En resumidas cuentas, el poder que concentra la figura del ‘Cuau’ se demostró contra la fragilidad del “Chicharito”, a quien no le quedó otra mas que recular en sus dichos y asumir el compromiso de cuidar su léxico para no dañar o trastocar lo que la Constitución refleja en sus páginas de que hay que respetar al mal llamado sexo débil.

Para resumir o ejemplificar una simulación de este cortometraje es indudable que no se mide con la misma vara y en este caso, el partido entre América y Chivas, con sus capitanes el “Cuau” y el “Chicharito”, lo va ganando el partido Morena, árbitro que se puso la camiseta amarilla.

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