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Editorial

Agua, un problemón para el país

El problema del agua se agudiza. En algunas partes del territorio mexicano, entidades con un nivel de ingresos per cápita superior son vistas como la punta del iceberg por el desarrollo alcanzado en las últimas décadas.

Con carreteras de primer mundo, edificios de primera, condominios exclusivos para gente pudiente y con una gran variedad de empresas industriales que hacen la diferencia en el crecimiento con el resto de las entidades del país, se establecen en la República mexicana como los estados modelos.

Y en parte, hay mucha razón cuando el grueso de la población de los estados del país, ven como opciones inmediatas a ciudades como Guadalajara, Puebla, Ciudad de México y Monterrey para emigrar y poder tener un empleo digno.

Sin embargo, hay un tesoro que descuidaron, que no le tomaron atención y que hoy es parte de una crisis extremadamente delicada: el agua. Este vital líquido para vivir fue desdeñado en su proceso industrial, situación que los trae desquiciados, pero que al mismo tiempo es una señal de alarma para toda la nación.

La situación que se presenta en Monterrey es ya una alerta generalizada que el gobierno mexicano debe poner mayor atención, sobre todo, si durante el presente año la Conagua ya advirtió que el 50 por ciento del país padece problemas de sequía de moderada a extrema, y entre estos últimos se encuentran Ciudad de México, Nuevo León, Coahuila, Jalisco, Nayarit, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y Aguascalientes. Durango y Chihuahua, de los que su situación de sequía es casi permanente durante los últimos años.

Las prácticas generalizadas de no respeto a la naturaleza es, sin duda, la causa principal para que el fenómeno de sequía se extienda por el daño irreversible que se la ha hecho al cambio climático, el cual interrumpe el ciclo de las lluvias, y en otras circunstancias, por la sobre explotación de los mantos acuíferos que las grandes empresas hacen del recurso natural para producir sus productos.

Con el cierre de la presa Cerro Prieto, la cual terminó su vida útil, las escenas caóticas de pobladores de la zona urbana de Monterrey, donde las familias se pelean para alcanzar unos cuantos litros de agua que les entregan en pipa, es un ejemplo de la crisis que se avecina si no se pone atención especial a las políticas públicas.

Este problema de la escasez de agua en el país es un tema de extrema relevancia que, si el gobierno federal y los estados no se sientan a planear medidas extremas para respetar el uso racional, tendrá repercusiones fatales como ha sucedido con el manejo sanitario del COVID.

Recordemos cuando apareció el coronavirus no se le tomó la importancia debida, tanto que desde la Secretaría de Salud federal no se ponían de acuerdo si utilizar o no cubrebocas, se echó por la borda los barridos ciudadanos para detectar casos y evitar su propagación y lo peor, que desde la presidencia de la República se ponía el mal ejemplo de andar dando abrazos a la gente cuando el contacto físico era la principal forma de contagio.

El antecedente del COVID es un referente, por ello México está en una encrucijada de la que debe poner manos a la obra para intentar recuperar ríos, lagos y arroyos caudalosos. En el país existen representantes políticos que andan pensando en la presidencia de la República o en ser candidatos a gobernador. La política debe cambiar, sobre todo, que no son tiempos electorales.

Qué excelente noticia sería que se juntaran todos los que ambicionan el poder para recopilar políticas públicas que impacten en el cuidado del agua, en el rescate de los mantos acuíferos, en la restricción inmediata a las grandes empresas que acaparan el suministro de agua.

De este problemón, Chiapas, a pesar de ser la entidad que mayor disponibilidad de agua tiene en todo el territorio mexicano, debe poner sus barbas a remojar, pues hay zonas donde por temporadas el suministro escasea. Chiapa de Corzo, por ejemplo, que tiene al río Grijalva como su orgullo nacional, padece del suministro cuando el nivel del afluente disminuye

La situación está tan mal, que ya la Iglesia Católica, desde su semanario Desde la Fe, hizo este domingo un exhorto generalizado a cuidar el agua. Estamos a tiempo de atender un conflicto mayor que ya los expertos habían vaticinado hace varios años. Conciencia social por lo menos para no hacer más daño al medio ambiente. Hoy, por lo pronto, a prender las veladoras de la esperanza, de un mejor cuidado de lo que hacemos y cómo lo hacemos.

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