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Editorial

En riesgo la economía de México; ¡Qué miedo, mira cómo estoy temblando!

En realidad, el arte de gobernar no es nada sencillo, sobre todo cuando se trata de un país con más de 120 millones de mexicanos. El presidente Andrés Manuel López Obrador intenta demostrar que en política la experiencia le sobra. Quizás tenga toda la razón, pero cuando se trata de temas mayores, donde los especialistas en la materia advierten que habrá problemas por la forma tan a ligera con que toma los asuntos internacionales, ahí el país pagará las consecuencias no el Presidente.

Desde esta semana se acrecentó la controversia de cómo AMLO se mofa y ridiculiza las posturas oficiales de los gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica y de Canadá, relacionados con el Tratado de Libre Comercio, donde ambas naciones acusan al gobierno de López Obrador de afectar los intereses económicos de las empresas en el tema de la energía eléctrica.

El tema no es nada sencillo. Estados Unidos impugna una enmienda de 2021 a la Ley Federal de la Industria Eléctrica que prioriza que la electricidad producida por CFE sobre la electricidad generada por todos los competidores privados. A la demanda se adhiere el gobierno de Canadá y frente a ello, como respuesta, el presidente de México en lugar de asumir una postura sobria, casi baila en el estrado de la mañanera y al ritmo de Chico Che, se burla de la acción oficial los dos países vecinos del norte.

El presidente no debe dejarse llevar por todo lo que hicieron los conservadores, según él, y que estancaron el desarrollo económico y social de México. Craso error si sigue asumiendo una postura que trastoque los intereses de las tres naciones.

El mandatario sigue creyendo que las leyes mexicanas están por encima de las negociaciones que se hayan emprendido en materia de energía eléctrica. No estamos a favor de Estados Unidos y de Canadá, pero preocupa que no se respete el acuerdo trilateral, y en cambio, busque afanosamente beneficiar a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad.

Al gobierno mexicano se le olvida que fue en 2018, cuando Jesús Seade, representante de AMLO en las negociaciones con Canadá y Estados Unidos, formó parte las negociaciones, las cuales firmó de común acuerdo, y desde entonces, atestiguó los cambios que se hicieron a los compromisos transversales.

El 27 de agosto de 2018, en conferencia de prensa, Jesús Seade había dicho respecto a la firma del acuerdo: “señores, no se hagan bolas, en público y en privado AMLO no piensa cambiar el marco legal enérgico de México y por lo tanto el acuerdo va en ese sentido. La entrevista se puede visualizar en YouTube y ya desde entonces se ve cómo están cambiando las cosas.

No entraremos en el fondo de los números, porque no somos especialistas, pero lo que llama la atención es que a cada asunto que le plantean al Presidente, éste salga con evasivas y lo peor, con burlas. El tema no es menor. Si México llegará a perder esta controversia se les cerrarán las puertas a los exportadores en aquél país, además de que otra de las sanciones es que otros mercados internacionales tomarían represalias en el mismo sentido.

Estamos de acuerdo en que el gobierno mexicano haya decidido cambiar sus leyes, pero ello no lo exime de los prejuicios económicos que provoque a una nación como los Estados unidos que compra a México el 80 por ciento de las exportaciones. Casi nada. 

Ildefonso Guajardo, diputado, y quien en 2018 formaba parte del grupo negociador por parte del gobierno mexicano, dijo que “no hay más sordo que el que no quiera escuchar”, ello en referencia a que ya senadores republicanos, demócratas, y secretarios de Estado de Canadá y Estados Unidos, tenían más de un año advirtiendo que se estaba violentando el acuerdo con las nuevas disposiciones que emprendió México en materia de energía eléctrica.

Si no hay acuerdos que convengan a la parte demandante, se lesionará de manera grave, los intereses de las empresas en México que trabajan el tema de la energía y a otras que invierten en manufactura, porque se le restringirá a quienes tienen que comprar gas y electricidad.

El problema para México no son las sanciones es la reparación del daño. Es decir, son aranceles contra exportaciones mexicanas por el equivalente al daño ocasionado y ante ello, se está ante una situación que puede afectar la capacidad exportadora de México

Los expertos vaticinan que la exportación de aguacate, tomate, azúcar, autopartes, automóviles, etcétera están en peligro, y cuando tienes que pagar aranceles te hacen menos competitivo que las exportaciones de otras naciones, “te quitan el mercado en Estados Unidos para las exportaciones; los sectores primarios y secundaria (agricultura y la industria), los que pagarán los platos rotos.

El presidente volvió a decir ayer en la mañanera que «no vamos a quedarnos de brazos cruzados”; los energéticos no está en negociación, pues «el petróleo es de los mexicanos». En eso estamos de acuerdo, pero si desde un principio se firmó el Tratado, lo mínimo es respetarlo y considerar que es mejor perder lo más por lo menos, a que nos dejen con el rabo pelón.

Por ello no está bien replicar la canción de Chico Che sobre “qué miedo, mira cómo estoy temblando”, mejor sería serenarse, dejar de lado el egocentrismo y pensar en el daño irreversible que se le haría al desarrollo económico del país.

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1 Comentario

  • Julio Alberto Díaz Alfaro 22 de julio de 2022

    Obrador toma a la ligera todos los asuntos de México, los mexicanos pagaremos las consecuencias, debería largarse está acabando con México, es un inepto

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