El hartazgo del sionismo no representa antisemitismo
La reciente campaña de Adidas: “Single Shoe Services” (Servicio de Zapato Individual), donde un Shalev Biton, corredor y ex militar israelí protagonizó la campaña local de la marca deportiva en esos países de Medio Oriente, donde se pretendía ofrecer dichas zapatillas deportivas para personas que perdieron una extremidad bajo un único par y a mitad de precio.
Si bien esta campaña publicitaria estaba bien intencionada, el contexto actual de Israel y el repudio que se ha ganado del mundo por los constantes ataques a Palestina, no cayó bien a la opinión pública: ya que la promoción, al menos de carácter local de dicha marca buscaba acercarse a nuevos públicos, el hecho de que un miembro del ejército israelí y más aún que estos han dejado a infancias, jóvenes y civiles sin extremidades o los han asesinado sin piedad, la estrategia resultó contraproducente.
Claro, lo ya mencionado generó un boicot a nivel mundial, donde personajes de la farándula como Javier Bardem, por mencionar algunos, llamaron a la opinión pública a no comprar nada de esa marca, debido a la insensibilidad y el poco rigor sobre el acontecer.
Eso sí, la campaña ya se retiró, pero deja en evidencia como un país y su gente en los últimos años ya se han ganado el deprecio del mundo.
Si bien, la comunidad judía ha sufrido discriminación y demás crímenes de odio, es preciso mencionar que no es lo mismo que el sionismo ni necesariamente están relacionados con Israel, ya que los discursos xenofóbicos y antisemitas están a la orden del día, más aún cuando muchos seguidores de la extrema derecha validan y ponen en tela de juicio que los judíos e Israel son el mismo ente, justificando los discursos de odio a su favor.
La presente campaña no es un acto aislado ni debe tomarse a la ligera; hace unos meses, el actor que interpreta Hulk en la última película de Spiderman, Mark Ruffalo, debido a las denuncias sobre el genocidio que Israel está ejerciendo sobre los palestinos y señalar los vínculos sionistas en la industria del entretenimiento, le generó hasta cierto punto lo que llaman “una funa” por parte de la comunidad sionista, tachándolo de antisemita.
Afortunadamente, muchas personas respaldaron al actor, haciendo énfasis en que señalar los crímenes de guerra no tienen relación alguna con un acto de odio y antisemitismo.
En ese sentido, Israel ha sido tajante en crear una lista negra de personas a las que considera “non gratas”: muchos con justa razón, sobre todo lideres de extrema derecha o vínculos neonazis, pero en esa lista están también activistas y defensores de derechos humanos que han denunciado las atrocidades de ese país.
En lo que respecta a las relaciones internacionales, muchos países, gobiernos o comunidades, han marcado sus posturas políticas con ese país, al romper relaciones diplomáticas o de carácter comercial, solidarizando con Palestina, tal y como ha sucedido con Islandia, España, Reino Unido, Francia y Canadá, donde aplicarán restricciones comerciales.
En México, las cosas no pintan bien; de hecho, los últimos asentamientos de esa comunidad no han caído bien, sobre todo a la comunidad católica, que no escatima en sacar su lado “mocho” e intolerante. Incluso, a ellos se les culpa de la especulación inmobiliaria, el desplazamiento de comunidades en favor de la minería y de la gentrificación.
Sus turistas tampoco se quedan atrás: hace unos días, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, unos turistas israelíes insultaron y agredieron a personal de la librería “La Cosecha”, esto porque en su local exhibieron la bandera de Palestina.
En fin, esta comunidad y nación ya se están volviendo los vecinos incómodos del mundo.










