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Editorial

Teopisca, escenario de fuego que hay que apagarlo a la voz de ya

Las protestas de un grupo de pobladores de Teopisca están subiendo de tono, en perjuicio de la economía del estado, de la estabilidad y paz social. La irritación de terceros que son afectados directamente en sus actividades cotidianas puede llegar a tocas fibras delicadas y desencadenar desenlaces inesperados.

Desde el viernes, la comunicación terrestre de vehículos se impidió con los bloqueos que se instalaron en las entrada y salida del municipio por parte de simpatizantes de la ex síndica Josefa María Sánchez Pérez, a quien postulan como presidenta municipal sustituta en lugar de Luis Alberto Valdez Díaz, quien asume la titularidad del Concejo Municipal ante la muerte de su hermano Rubén de Jesús.

Las manifestaciones se salieron de jurisdicción y se establecieron bloqueos en la carretera federal Tuxtla-San Cristóbal, a la altura del Chorreadero, y la toma de la caseta de cobro, en la misma vía. Hubo operativos disuasivos para desbloquear, pero las protestas continuaron.

En este tema no hay mucha tela de donde cortar y si hay que reconocer errores pues asumirlos o de lo contario aplicar la ley. En primer lugar, la responsabilidad de conformar y aprobar al nuevo Concejo municipal estuvo a cargo del Congreso del estado. Si la decisión fue producto de una imposición o porque se dio prioridad a las condolencias familiares por la pérdida del alcalde en funciones, habría que recular y recomponer el escenario.

Bajo los ejemplos simplistas del presidente Andrés Manuel López Obrador de someter a consulta pública cualquier tema, convoca a la población a votar a mano alzada para aprobar o desaprobar determinado asunto de relevancia local o nacional. En este caso, la LXVIII debió consultar la factibilidad de elegir al hermano del finado si era la única opción que garantizara la gobernanza.

Bajo esta práctica rudimentaria, en este municipio con poca población, el hecho era factible. Ahora bien, si se quiere emular las prácticas democráticas de Morena, una encuesta telefónica sería el otro factor para determinar quién es el idóneo para Teopisca. No lo recomendamos, pero el método es la política que asume el partido en el poder para elegir a sus candidatos.

Por otro, si no se tomó en cuenta al grueso de la población, se incurre en una política sesgada que les da la razón a los manifestantes a protestar, aunque no se apruebe que los métodos que utilizan sean los correctos.

En estas circunstancias, la Secretaría General de Gobierno debe precisar en qué condiciones se encuentra el caso. Los chiapanecos y los sectores productivos han dado cuenta del daño que se le hace a Chiapas con estas acciones y la falta de aplicación de la ley para quien trasgreda la normatividad.

En estos movimientos políticos no se descarta que manos aviesas estén atrás para desestabilizar al gobierno. Si la ocurrencia federal cotidiana es que los conservadores están atrás de todos los problemas que no dejan crecer a México, en este caso, local, no es descabellado pensar que políticos contrarios al proyecto de nación vigente, intenten poner zancadillas.

De ahí la imperiosa necesidad de acelerar la política de la negociación, del diálogo, de sentar a las partes en pugna a presentar sus argumentos que consideran válidos a su protesta.

A nivel nacional la perspectiva es que existe una contravención a la promoción para visitar la entidad chiapaneca, si en la práctica las carreteras están tomadas por temas políticos o diferencias locales.

Para el caso Teopisca, la autoridad debe actuar sin contemplaciones con base a lo expuesto, es decir, si las protestas se justifican hay que remediar a la voz de ya, pues el hartazgo de la población está llegando al límite.

Si la decisión de los legisladores fue la correcta, el gobierno debe ordenar el desalojo y detener a los líderes que provocan la desestabilización. Los prestadores de servicios, el sector más afectado por este conflicto, suplican diálogo para enderezar el camino. Por lo tanto, no hay de otra, por la vía que sea, urge una solución. La paz, la tranquilidad y el libre tránsito van agarrados de la mano en esta encomienda.

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