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Editorial

Los supuestos en el caso de los judíos ortodoxos

La naturaleza de las autoridades de justicia es casi siempre dejar hasta lo último la postura oficial a conflictos o situaciones que radian en violaciones a la ley o simulaciones de actos que trasgreden las normas, y no es hasta que el problema se sale de control, que fijan una posición que en lugar de aclarar qué es lo que pasa se enreda el tema.

Es justo lo que pasa con la presencia de un grupo de judíos ortodoxos en la zona del Soconusco, que están asentados en la comunidad alta de Tapachula y que la semana pasada fueron perseguidos, detenidos y encerrados por elementos de la Fiscalía General de la República (FGR) en una sede del DIF nacional situada dentro del recinto fiscal de Cerro Gordo, en Huixtla. Los supuestos predominan en este caso, ya que se supone que la FGR anda en busca de cuatro miembros de esta organización israelí, acusados por el delito de explotación infantil.

De ello, después de ocho días no hay versión oficial que desmienta, confirme y aclare los hechos. Lo que dicen hombres, mujeres y niños es que su gobierno, del que huyeron, manipula a la autoridad mexicana, y les inventan delitos, por la razón de que al gobierno de Israel no le agrada que huyan del país.

Desde hace un par de meses, a varios integrantes de aquel país, se les ha visto ingresar a territorio chiapaneco. Ellos, contrario a los migrantes centroamericanos o de otros países, no intentan llegar en lo inmediato a los Estados Unidos, incluso, un numero grupo de ellos tiene su “base” en lo que se llama Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), donde su estancia está regulada.

Los relatos de miedo y desesperación del llamado grupo Lev Tahor, que en horas de la madrugada fueron sorprendidos por policías de manera violenta y con armas, para llevarse a la fuerza a 25 niños, padres y madres judíos.

La madrugada del pasado jueves, el grupo detenido logró “burlar” la vigilancia de los agentes que los custodiaban, pero esto en realidad es algo inverosímil, no porque no hayan podido escapar, sino porqué la autoridad migratoria o judicial no hizo el menor intento por reaprehenderlos, si en realidad tenían un delito que fincarles.

Es raro que hasta hoy en día no haya una postura oficial a este desaguisado hecho, ya que las familias acusan hostigamiento para deportarlos, cuando ellos tienen sus papeles en regla. Denuncian que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica es quien ha presionado a las autoridades federales mexicanas de impedir a toda costa que los judíos ortodoxos continúen su camino al vecino país del norte.

Los Lev Tahor se establecieron en Tapachula hace aproximadamente 10 meses, en la zona media alta del municipio en busca de nuevos espacios para vivir. Lo habían hecho en 2018 en Unión Juárez, pero se marcharon tras la muerte de uno de sus líderes, ahogado en uno de los ríos de este municipio de la parte alta de Chiapas, en la frontera con Guatemala.

A este hecho, resulta raro que el Instituto Nacional de Migración se haya deslindado de participar en la detención de varios integrantes del grupo y más extraño es que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la estatal estén callados y no se hayan pronunciado para darle seguimiento al caso.

El tema del trato y detención del grupo ha traspasado fronteras y ya medios internacionales se interesaron en su cobertura. Aseguran que en lugar de que sea la FGR la que dé detalles de la situación de los judíos, ha sido el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel la institución que dio a conocer que durante el operativo implementado contra la comunidad extranjera fueron detenidos dos miembros del grupo Lev Tahor, señalados por tráfico de personas y por cometer ofensas sexuales graves, incluyendo violación.

El manejo informativo de la dependencia federal no ha sido el adecuado, omitir resultados de los operativos tendrá tarde o temprano repercusiones. Lo que desean los chiapanecos, que de una u otra manera conviven con este tipo de personas, es si en realidad lo que se dice es verdad o sólo mentiras para tapar el fondo político.

Nadie conoce si son hombres que no “matan ni una mosca” o se caracterizan por cometer trasgresiones con la propia familia. Su peligrosidad o inocencia depende de lo que ha investigado y conoce la Fiscalía General de la República, pero parece que seguiremos esperando porque no hay para cuándo se aclare esta situación.

La mañana de este viernes, por fin se supo, en voz de los israelitas, que los dos detenidos fueron liberados por falta de pruebas. Si es así, esta novela aún tiene muchos episodios, pues tendremos que esperar qué desenlace se le da a la estancia del grupo de judíos ortodoxos.

El tema es escabroso y debe haber algo más de fondo, dado que la autoridad ha permitido que se difundan supuestos. Esperaremos que haya transparencia para los israelitas y la propia ciudadanía chiapaneca.

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