¿Desvarió la diputada trans?

Como si el partido Morena no tuviera suficientes problemas, ahora se le indilga uno con respecto a la diputada trans por representación proporcional, María Clemente García Moreno, quien publicó en redes sociales un video sexual.

Este hecho generó controversia en el sentido de que si es una figura pública no debe divulgar lo que acontece alrededor de su vida privada. Otros más respetaron la decisión mientras no interfiera con sus actividades en la Cámara Baja.

Habría que decir que el partido Morena la incluyó como legisladora pluri. Fue la primera diputada transexual. Salma Liévano es la otra legisladora con la misma definición que rompieron un techo para la comunidad LGTB+.

En el 2021, dijo que entre sus objetivos en la Cámara era modificar el artículo primero de la Constitución para hacerlo más inclusivo o regular para garantizar los derechos laborales de los repartidores y conductores de aplicaciones.

Esta semana, la diputada morenista, que por cierto había renunciado al partido y meses después se reincorporó de nuevo, ha dado de qué hablar en prácticamente todo México, tras varios videos sexuales explícitos que subió en su cuenta de Twitter, de felaciones o de bailes semidesnuda bajo la etiqueta “Trans is hot” (“Lo trans es sexy”, en su traducción al español).

Estos hechos fueron de inmediato secundados con una serie de reproches por parte de representantes de partidos de oposición que descalificaron el proceder de la legisladora. Los videos, de igual forma, fueron objeto de fuertes críticas por parte de internautas que reprobaron su accionar.

En su defensa, María Clemente García Moreno dejó asentado que “es su cuerpo, es mi decisión, mi cuerpo es mío, solo mío, tengo autonomía”. También confirmó que ejerce el trabajo sexual y que difundirlo en sus redes sociales personales no tienen nada qué ver con su trabajo legislativo.

A la consigna de que su “cuerpo no le pertenece al Estado” y que su “sexualidad es libre”, fue el propio partido a través del coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, quien dijo que se analizará su caso con relación al “código de ética” que prevalece en el instituto político, a fin de brindar una opinión con mayor certeza jurídica.

Sin duda que el caso de la licenciada en Administración de Empresas, con 37 años a cuestas, debe ser producto de un análisis a conciencia, porque en esto de fijar una posición podría resultar contraproducente o simplemente contrastaría con el análisis que de ella tiene el lector.

No se trata de polemizar el caso, lo cierto es que para muchos es inmoral difundir la vida íntima. A nadie le gustaría -como ya ha pasado-, que le hackeen su celular y, por ejemplo, le extraigan material sexual que sólo atañe a la víctima. En esto de la privacidad aplica para todo.

Que alguien quiera difundir lo que hace de su vida privada debe ser su problema y debe respetarse, pero en la vida hay límites que deben considerarse estrictamente privados.

Lo que sí es pertinente, es que la vida de un servidor público debe acatarse a su función que realiza a la vista de todos.

Si bien un sector de la ciudadanía mexicana ha opinado que es su vida y si quiere difundirlo es muy su problema, hay que respetar. No nos imaginamos que ahora por esta demostración de “libertad y derechos” de la legisladora morenista todo mundo pueda subir a las redes teniendo sexo explícito.

No se trata de ser mochos, no. Se trata de respeto a los demás. Los valores y principios, en nuestro México, podría decirse que se están violando. No sucede lo mismo cuando en otros países europeos las prácticas sexuales no sólo en trío son algo normal, no se ha visto que sean difundidas en redes con el consentimiento de los actores.

Habrá quien piensa diferente y se debe respetar, para eso predomina el respeto universal, pero ello a formar parte de la exhibición pública sí que es cuestionable. 

No dudamos que haya ataques a su persona por lo que se llama una agresión transfóbica, pero todo tiene su tiempo y su espacio, y por ello las relaciones sexuales deben ser privadas, no públicas. Para esto ya hay ciertos giros, pero que nada tienen que ver con la operatividad legislativa y la vida personal. Lo cierto es que lo que digamos sobre el tema al final de cuentas sale sobrando, lo que cuenta es su opinión, de nadie más.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *