La historia los enjuiciará

Los agarrones entre los partidos de oposición por haberse “doblado” ante la presión que les hizo el gobierno federal, sacándoles sus “trapitos al sol”, provocó la aprobación de la consabida reforma que aprueba la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional y que estas instancias se aboquen a las tareas de seguridad pública para garantizar el combate al crimen organizado que día a día gana espacios en el territorio mexicano.

Esta derrota fracturó a la alianza Va por México, tanto que ya el PRD y el PAN anunciaron la desarticulación de este frente que prometía contrarrestar la embestida de Morena con miras a las elecciones de 2023 en Coahuila y el Estado de México, y del 2024, a la presidencia de la República.

Miguel Ángel Osorio Chong y Miguel Ángel Mancera, uno del PRI y el otro del PRD, están ahora en el ojo del huracán por “desleales” al no aguantar la presión impulsada desde Palacio Nacional. Como tienen “cola que les pisen”, aunque ellos juran y perjuran que su decisión obedeció a la situación de ingobernabilidad que prevalece en México, fue que decidieron votar a favor de la militarización del país.

¡Qué añadiduras le hicieron a la reforma militar para que Morena convenciera a algunos senadores de la gratitud de ésta? En el fondo nada que no esté ya contemplado en los pasajes de las sesiones del Pleno a lo largo de los años y, además, cuestiones administrativas que ya se consideran en el presupuesto anual, aunque la diferencia es que esta se da a cómo quiere el presidente del país en turno.

El dictamen aprobado tiene enmiendas que sobre la marcha sólo le pusieron énfasis en las lecturas que se dieron en Comisiones y después en el show que protagonizaron los senadores, donde se dijeron de todo y una que otra legisladora se metió en la vida privada de su oponente.

Justo esto último es lo que habría de recalcar. Cada sexenio, principalmente en los últimos cuatro -el de Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el vigente de Andrés Manuel López Obrador-, el partido en el poder impone condiciones y son los opositores, los que utilizan la tribuna para desahogarse.

Se lucen como los paladines de la democracia. Acusan, señalan, despotrican contra el jefe de Estado, contra los secretarios, contra los hombres y mujeres que ponen la cara para defender al mandatario. Así ha sido siempre, buscan vender cara la derrota demostrándose como las figuras públicas que en realidad deben ejercer el poder.

En el agregado a la iniciativa aprobada, se plasmó y votó que cada seis meses los titulares de la Secretaría de Gobernación, de la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Guardia Nacional y de la Marina, desfilen por el Congreso de la Unión para reportar el trabajo realizado contra la delincuencia organizada, los logros y demás tareas que efectúen para garantizar la seguridad de la población en sus labores que realizarán en las calles.

Simple, no pasará nada. Los jerarcas uniformados subirán a Tribuna, darán su informe y contestarán a su estilo, los cuestionamientos que les hagan los legisladores. Decíamos, será la ocasión propicia para que les cuestionen y los señalen de toda clase de improperios y asunto terminado, pues la vida seguirá en la constante vorágine de seguir soportando y sorteando las balas que cada día agreden a gente inocente.

Esa será la dinámica, el gobierno tratando de bajarle la luna a la ciudadanía y los legisladores haciendo la tarea de defensores de la patria. Hoy el gobierno del presidente AMLO volvió a ganarle la partida a los opositores. Midió tiempos y dio la estocada final. La fractura ha sido evidente.

Ha quedado demostrado en la práctica que, desde hace cuatro años, los militares dominan en todo. No sólo en ellos ha caído la responsabilidad de hacer patrullajes y vigilancia de seguridad pública, también son los encargados de la obra pública que antes estaba a cargo de los civiles, y hasta una línea de aviación tendrán a su cargo.

Sin embargo, habría que ver qué movimiento en el juego de ajedrez puede y alcanza a realizar los partidos que resistieron a la embestida. Por lo pronto, parece que la ciudadanía, la policía estatal, federal y municipal serán los que pierdan, pues las renuncias a los puestos claves ya no tendrán razón de ser. Seremos testigos de que habrán muchos desempleados.

En verdad que deseamos que la violencia cese. Los mexicanos, los que luchan todos los días por salir adelante, lo merecen. Ojalá que los que representan a México, los diputados y senadores que votaron por esta iniciativa hayan hecho lo correcto, sino la historia, en el corto plazo, los enjuiciará.

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