Embarazos no deseados truncan aspiraciones

Qué difícil de digerir que la entidad chiapaneca sea el que tenga el mayor número de embarazos infantiles de 10 a 17 años de edad. Espeluznante creerlo, pero la realidad nos alcanza en parte por la falta de políticas públicas, otras por la pobreza en que se encuentra la gran parte de los habitantes que habitan en este estado sureño del país. 

La situación crítica se presenta no sólo porque el 30 por ciento del territorio sean zonas rurales o indígenas, sino porque las grandes urbes se engloban en esta situación. El nivel de secundaria es el sector donde afloran las estadísticas de embarazos no deseados.

Los estudios indican que, por la baja calidad educativa y la desigualdad, existe un desdén marcado para que los adolescentes y jóvenes se tracen metas hacia un futuro estable, con una calidad de vida humana digna.

Las instituciones públicas y organizaciones civiles han fallado en la promoción de tener una educación sexual que identifique lo que nos depara si no existen los cuidados necesarios cuando se inicia una relación sexual activa.

La frustración en miles de jovencitas se asienta en los hogares y es cuando están obligadas a adelantar el rol de madres a una corta edad. No disfrutan su adolescencia, su juventud. Es innegable que si tenían sueños se truncan muy temprano. Son muy pocas las que solas y a veces con la ayuda de sus padres, logran sacar una profesión y salir avante.

La Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias, en el “Día Mundial de las Niñas”, lanzó la campaña “Niñas, No Madres”, intenta hacer conciencia de la vulnerabilidad en que se encuentran las adolescentes al quedar embarazadas.

Las cifras lo dicen todo. En 2021, México registró 111,172 partos de niñas y adolescentes entre 10 y 17 años, en ese mismo año Chiapas reportó la tasa más alta de embarazos con 10,736 casos; 29 partos por día.

De esta estadística, 715 eran de niñas entre los 10 a 14 años de edad. Los municipios indígenas que encabezan estas cifras nada halagador as son Mitontic, Duraznal y Chalchihuitán.

Muy aparte está el tema de las agresiones sexuales en las niñas, a quienes la ley le da el derecho a la interrupción legal de ese embarazo. Una situación muy cercana a la realidad catastrófica.

Sin duda que, para evitar este tipo de situaciones penosas, las adolescentes deben tener una buena educación sexual para evitar estar embarazada. En este momento, incluso, el uso de anticonceptivos forma parte de la vida cotidiana normal para evitar riesgos.

Sin embargo, estos métodos no se practican en las zonas rurales e indígenas. No existe la cultura por la postura machista de la población masculina.

Un estudio realizado por el Colegio de Bachilleres concluye que se tiene que garantizar el acceso a la educación de las adolescentes y ofrecerles opciones de vida distintas a la maternidad. En términos prácticos es necesario dar acceso real a la anticoncepción, lo que no sucede en gran parte del país.

Y en la práctica eso se traduce en que a las niñas de estas zonas rurales les pueden enseñar o impartir pláticas sobre los preservativos que se manejan en los centros de salud, pero una cosa muy, pero muy distinta, es que los usen.

Primero por la zona que es restringida. No hay clínicas que tengan estos aditamentos que alcancen y, en caso de que haya farmacias a su alcance, no tienen el dinero para adquirirlos. Es acá donde se refleja el machismo porque los jóvenes utilizan su masculinidad para sentirse superiores, sin importarles el daño que le provocan a la pareja.

En las primeras relaciones sexuales menos del 40 por ciento de las parejas utilizan un preservativo o anticonceptivo, y lo que es peor, se ha demostrado que lo hacen cuando se encuentran bajo los efectos del alcohol o alguna droga para dejar atrás su pena.

El Colegio señala que la clave está en “no en evitar las relaciones sexuales entre adolescentes, sino en prevenir y educar para que los jóvenes tengan un comportamiento más responsable a la hora de mantener relaciones sexuales y dejar muy en claro el hecho de que siempre que se mantengan se tienen que utilizar métodos anticonceptivos.”

Embarazos no deseados truncan aspiraciones, por ello hay que enfocar las políticas públicas hacia este sector, ya que sus efectos son graves en lo social, económico y la estabilidad emocional.

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