El de Angelita, un mensaje de solidaridad para todo Chiapas

Si Angelita creyó que su fiesta y alegría de 15 años se truncó por un tremendo aguacero que dejó desolación en su municipio, Pichucalco, la vida se ha encargado de reconocerle y gratificarle su decisión humanitaria que ha traspasado fronteras.

El sábado, la jovencita que estaba feliz para celebrar en grande la ceremonia de sus primeros 15 años de vida, tenía todo listo. Vestido, zapatos, invitados, ceremonia religiosa, pachanga, y hasta la familia de otras latitudes ya había llegado a pernotar con tiempo para pasarle en grande.

Y lo más sagrado, la comida y bebidas estaban listas para llevarse al salón de la ceremonia, pero la suerte no estuvo de su lado. No había forma de salir de la vivienda. El agua no dejaba de caer y con el paso del tiempo, la sonrisa de los labios de la jovencita empezaba a mostrarse con un dejo de frustración.

Sus padres se dieron cuenta que sería imposible y se lo hicieron saber. Lo más sorprendente del anuncio es que Angelita no decayó en su ánimo y al conocer la dimensión de la tragedia que vivió su pueblo, incluida su vivienda, decidió hacer una noble causa que ha inundado las redes sociales de parabienes: regaló los platillos de comida a las familias que en ese momento estaban en la desgracia.

Acompañada de sus padres, amigos y familia, repartieron los sagrados alimentos. Esta acción, sin duda, es un ejemplo de humildad, de solidaridad y un mensaje de que a pesar de la violencia que priva y mantiene en vilo al país, así como las desgracias que provoca la naturaleza, aún existen personas con espíritu de caridad, de misericordia, de ayuda.

Lo que tenemos que aprender de Angelita es que su respuesta a la desolación que vieron sus ojos tuvo una respuesta inmediata. No buscó reflectores, le salió del alma. La comparación en este caso se contrapone a lo que tradicionalmente realiza un funcionario público, artista o integrante de algún grupo de élite, que sólo tiene en mente salir en la foto.

Paliar o distraer, aunque haya sido por unas horas la mente en show de decenas de familias, fue digno de reconocimiento. Ver en las imágenes que se difundieron en redes sociales, donde el lodo llega a los tobillos de los parroquianos, pero gustosos con un plato de comida en la mano, lo recordará de por vida.

La humanización que proyectó tiene que ver con el amor y la solidaridad. Los chiapanecos que tuvieron acceso a esta noticia debe ser motivo de reflexión para regresar el chip para construir una sociedad que provee hermandad, fraternidad.

No se trata de confundirlo o interpretarla con una acción religiosa, al contrario, es tiempo de dejar atrás la indiferencia, el egoísmo, el pensar solo en uno. Angelita nos ha dado pie a que es momento de modificar nuestra forma indiferente de ver el mundo. Ayudar, brindar auxilio al necesitado es lo que debe predominar.

Hoy, varios días después de la tragedia, no se ve esa disponibilidad de la ciudadanía para llevar víveres y todos los productos que se ocupan para una emergencia de esta naturaleza. Decenas de familias quedaron sin enseres domésticos, sus viviendas tienen que ser evaluadas para conocer qué tanto fueron dañadas.

Es cierto, el gobierno está haciendo llegar provisiones, pero es su responsabilidad. A la sociedad en su conjunto nos corresponde cambiar el chip. La desgracia en Pichucalco no restriega en la cara que tenemos que cambiar nuestros hábitos.

No tirar basura, no talar árboles, no usar demás el vehículo, la calefacción, el gas. Con nuestras prácticas cotidianas ayudaremos a mermar el impacto del calentamiento global, que al final de cuentas, es el que está generando estos vaivenes inesperados de la naturaleza.

Hoy el ejemplo de Angelita debe ser reconsiderado por los legisladores para aprobar leyes que endurezcan la vida comodina de los ciudadanos para evitar prácticas que rayan en lo exagerado como las citadas líneas arriba.

De los horrores tenemos que aprender. Y no es un chiste ni tampoco un tema para reír en las redes sociales ni tampoco que la solidaridad de Angelita haya servido para que tenga más likes. El mensaje es claro, ante la adversidad, primero debe predominar el amor al prójimo y la ayuda sin condiciones. Si todos y todas tomáramos un poco de conciencia que servir o ayudar nos transformará y convertirá en un mejor país, no dudemos en empezar a ponerlo en práctica.

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