Con Zedillo y Calderón, ¿inicia el frente unido rumbo al 2024?
Ya pasó una semana y las declaraciones de los expresidentes de México, Ernesto Zedillo Ponce de León y Felipe Calderón Hinojosa, en el foro internacional: “20 años de FIL: Democracia y Libertad”, realizado en Madrid, España, por el escritor Mario Vargas Llosa, y en donde ambos criticaron los gobiernos latinoamericanos, incluyendo el mexicano, causado ámpula en el gobierno federal.
Zedillo aseguró que América Latina tendrá una nueva década perdida (de 2015 a 2025) y que el populismo “constituye la mayor amenaza” para la región al estar “lacerando” la democracia de los países.
El presidente que gobernó el país cuando surgió el EZLN, dijo que la pandemia puso a prueba la operatividad y la verdadera capacidad del gobierno en el rubro de la salud, pues como miembro de la Asamblea Mundial de la Salud constató que, entre los peores 10 países del mundo, seis eran países latinoamericanos, entre ellos, México.
“Una verdadera vergüenza al tener el 8 por ciento de la población mundial y se contribuyó con el 30 por ciento de las personas que oficialmente murieron, porque fueron muchos más. También dijo que en los países latinoamericanos existe “un repudio a las reformas impuestas en décadas recientes y a las que se han tratado de implementar”.
“No solamente se repudian las reformas, que no se hace lo que falta por hacer en términos de reforma, que no se completen las reformas, sino que además se recuperan recetas del pasado, actitudes políticas e incluso ideologías que son parte del fracaso del pasado de América Latina y eso es terrible”, declaró el expresidente.
El populismo es responsable de provocar un retroceso en el combate a la pobreza y la desigualdad en la región, pero lo peor es que sus gobernantes no reconocen su responsabilidad y sólo le echan la culpa al pasado.
Esta forma de gobernar atenta contra la democracia, que es la que los llevó al poder, pero que, además, algunos de ellos aspiran a la dictadura. Lo que hacen primero es la forma de acallar a los críticos, intimidarlos, arrinconarlos, censurarlos de muchas maneras; debilitando los otros poderes del estado que fueron creados, ciertamente, para dar equilibrio.
Aunque nunca citó el nombre de Andrés Manuel López Obrador, fue claro que se dirigía a él porque refirió que la Región de América Latina, es de las más castigadas por la “recesión global” que no se padecía en varias décadas.
En tanto que Felipe Calderón dijo que en noviembre podría caer la democracia con la iniciativa que presentó el presidente AMLO a la Cámara de Diputados. Ha amenazado a los consejeros, “le ha bajado el presupuesto, agrede a sus consejeros”, dijo Calderón, además de señalar presiones contra diputados y senadores de oposición.
Y fue más allá cuando dijo que entre las señales que demuestran que se está perdiendo la democracia en México está la persecución de los principales opositores al presidente.
A la embestida de los hoy opositores, la respuesta no tardó en llegar por parte del mismo mandatario que sin extenderse en sus comentarios como acostumbra, se limitó a decir que le da risa, “la verdad y yo les pido a todos que no nos enojemos sobre lo que dice Zedillo o Calderón en España. ¿Nos podemos molestar? No, ternuritas”. De ahí, el tema no se volvió a tratar.
La que salió al quite casi a la semana fue la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien dijo que “gracias a la creación del Fobaproa durante la Administración de Ernesto Zedillo, varias generaciones de mexicanos deberán de continuar pagando una deuda que asciende al billón de pesos”.
“Viene a hablar del crecimiento económico cuando a menos del primer mes de su llegada ocurrió el ‘error de diciembre’, que llevó a cientos de miles de mexicanas y mexicanos a perder sus negocios, sus inmuebles”, dijo en un video publicado en sus redes sociales.
Acusó a dicho rescate bancario creado en 1990 por estar “plagado” de irregularidades y corrupción, siendo una deuda privada convertida a deuda pública con el fin de beneficiar a “amigos” del expresidente priista.
Igualmente arremetió contra el expresidente por la venta de ferrocarriles y el desmantelamiento de las vías férreas en México; así como también que, cuando Zedillo concluyó su mandato, laboró en una de las empresas que presuntamente fue beneficiada durante su mandato.
“La verdad es que no tienen autoridad moral para venir a hablarle al pueblo de México sobre economía o sobre democracia”.
Lo cierto es que el tema caló y muy hondo. Veremos en que acaba, porque estos escenarios se estarán viendo rumbo a las elecciones y por lo que se ve, los motores apenas se están calentando. Todo indica que la oposición ya empezó a mandar mensajes de que “acá estamos” y el nivel no es el menor.










