Cruz Roja clama donaciones y le hacen “oídos sordos”

El martes inició en todo el país la Colecta Anual de la Cruz Roja, una institución que hasta los niños de preescolar conocen, pero que, al mismo tiempo, es una institución olvidada, sin el apoyo institucional que debería dársele en la práctica.

En este país, la benemérita institución está en todos lados e incluso ha servido como único medio para entrar a ofrecer ayuda en escenarios donde las álgidas negociaciones políticas del momento han estado en su máxima expresión. En el conflicto armado zapatista, por ejemplo, se hizo presente en los diálogos de paz.

La Cruz Roja es la que llega primero, muchas veces antes de que los cuerpos de seguridad, en un accidente, en un conflicto social, en eventos masivos, en desastres naturales e incluso, a nivel mundial, ha estado en conflictos armados, siempre para socorrer.

La institución cada año clama consideración de la población para donar. En la página virtual de Tuxtla, pide “por favor” que se done, pero además se lamenta que año tras año crecen las llamadas de auxilio, pero las donaciones, no.

Y esta solicitud es para todos, pues la ayuda que ofrece es pareja, sin distinción de clase social o posición económica. Cuando la ambulancia -ahora ya hasta motociclistas utiliza para llegar lo antes posible al destino del accidente-, muchas veces con resultados fatales, no toman partido ni niegan el servicio porque la persona sea de equis religión o posición económica.

Todos tenemos que entender que no sabemos cuándo ni en qué condiciones podemos estar para necesitar de sus servicios. Salvar vidas en su misión, pero para ello este año, en su slogan de campaña para recabar fondos, “Ayúdanos a tener una batalla justa”, nos hacen coparticipe para cooperar económicamente para que los servicios estén garantizados.

Es conocido de todos que ha habido ocasiones que ni para la gasolina del carro se tiene o las unidades están en pésimas condiciones. Y justo en esta parada es donde el sistema político mexicano peca de inconsciente para aportar lo necesario para tener un servicio de primer nivel.

No hay lógica que el mandatario en turno tenga que exhortar a los funcionarios de los tres niveles de gobierno a cooperar con la causa. Está por demás decir que los sueldos de los socorristas y cuerpo médico están por la calle de la amargura, que requieren apoyo.

Nadie hasta este momento ha dicho esta boca es mía y ha impulsado una iniciativa para que los sueldos del personal de la Cruz Roja y de Bomberos, por ejemplo, sean absorbidos en su totalidad por el gobierno en turno. Si bien se tienen algunas prestaciones en las que incluso otros gobiernos extranjeros apoyan con equipos de primer nivel, hace falta que las autoridades y los empoderados empresarios saquen su dinero para integrar fondos económicos para estas instancias que están en el olvido. 

Cierto que hay voluntariados que ayudan, mujeres que encabezan colectas durante todo el año, pero, aun así, no ha sido suficiente. Lo hemos dicho y no nos cansaremos de repetirlo, hay recursos que el gobierno mexicano derrocha y en muchas ocasiones, prácticamente tira a la basura.

Hoy en esta política de austeridad, bien valdría la pena empoderar a este organismo, y no se requieren los millones, sólo lo suficiente para garantizarles prestaciones y un salario digno a quienes salvan vidas. Los socorristas y los bomberos, dos entes al servicio del pueblo, pero que son rechazadas por el mismo pueblo en cuanto a ser solidarios con ellos económicamente.

En el fondo del asunto, no se trata de realizar colectas anuales sino de que toda la corporación sea bien remunerada para que la atención que brinden sea más que recíproca. Hoy en lugar de andar creando más partidos políticos con “dirigentes” que salen del anonimato cada tres años, los diputados deben legislar para que esos recursos se les destinen a estas dos corporaciones.

Con el derroche y socarronería que hacen los partidos, júrelo, tanto la Cruz Roja Mexicana como Bomberos tendrían un equipo tecnológico de primera para brindar un servicio de excelencia. No es posible que a estas alturas haya ambulancias con fallas mecánicas o medio presentables, y carros tanques que no llevan agua o cuyas mangueras parecen chichinas.

Urge un cambio de mentalidad. Urge que nuestros políticos dimensionen lo grandioso con lo opaco. No queremos pensar cuánto se gastará Morena y los gobiernos de los estados para movilizar el próximo domingo a miles de incautos para respaldar un movimiento que ya se sabe tiene la aprobación de una gran parte de la población que votó por el presidente AMLO. Esto es lo que ya debe analizarse para no estar tirando el dinero a la basura, cuando bien podría canalizarse a otras funciones altruistas.

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