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Editorial

Sindicalizados de la Unicach quieren más privilegios

Vemos que cada vez las negociaciones para resolver los problemas y encaminarse a un buen final, se ensombrecen, es más, decepciona por la postura del todo o nada que asume la dirigencia sindical de empleados administrativos contra la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).

A escasos 33 días de que finalice el año y que se cierre el ciclo fiscal, a la propuesta presentada por la rectoría de la Unicach al gremio de trabajadores, fue de tajo que se van a la huelga. César Iván Moreno Sánchez no dio margen de negociación pues de inmediato citó a los medios de comunicación para decir no al ofrecimiento de la Universidad de un incremento de salarial de 3.4 por ciento directamente al salario y .90 por ciento a las prestaciones no ligadas a éste, retroactivo al primero de enero de este año.

En comentario aparte, ahora que le desglosemos lo que se lleva cada empleado de base, es que los porcentajes a los apoyos económicos ya quisiera tenerlos una parte de los trabajadores de empresas particulares o de otras instituciones oficiales.

Hay trabajadores que llevan toda una vida en empresas consolidadas, pero que ni un peso de más han recibido como gratificación a su labor. Es más, hay organismos de la iniciativa privada que nacieron y se empoderaron como líderes del mercado, pero no brindan prestaciones laborales porque desde el inicio del contrato con el trabajador se fijaron las cláusulas en la que la consigna principal es “lo tomas o lo dejas, total afuera hay cientos que están esperando turno”.

Por ello extraña que de buenas a primeras el líder sindical, a nombre de sus sindicalizados, asuma la postura de decir no, quieren todo. Dice que en las 16 mesas de negociación con rectoría realizadas en los últimos meses no han logrado un acuerdo. La parte gremial exige el 8 por ciento de incremento al salario y 15 por ciento en prestaciones. Habla de necedad de la rectoría para encontrar un equilibrio financiero. 

Pero en los hechos demuestra contradicciones “a estar dispuestos a negociar”, porque da ultimátum al emplazamiento a huelga en 8 sedes si no se cumplen sus caprichos aun reconociendo que la Universidad atraviesa por una crisis financiera. 

Llama la atención que dentro de las propuestas “desproporcionadas” para el empleado administrativo de la Unicach, se tenga considerado mil 950 pesos de apoyo para quienes tengan hijos en guarderías o la nada despreciable cantidad de 5 mil 500 pesos para cada uno de los 400 empleados como bono de aniversario sindical; y por si no alcanza, en el año tendrían 2 mil 700 pesos para útiles escolares de sus hijos.

Y como decía Raúl Velasco, “aún hay más”: para transporte, dos mil 828 pesos con 67 centavos; por el Día de las Madres a las empleadas administrativas, 2 mil 700 pesos; por el Día del Padre, 2 mil 500; por el Día del Empleado Administrativo 9 mil 700 pesos, y mil 600 pesos por cada empleado que cumpla años.

Para las actividades culturales, 45 mil pesos; para la realización de eventos y compras de equipos deportivos, 50 mil pesos; otros 120 mil pesos para el festejo decembrino; y el compromiso de 400 mil pesos para coadyuvar a resolver las necesidades inmediatas a los empleados, cantidad que, por cierto, pasará hacer parte del patrimonio del sindicato.

Si dentro de la ganga te dan anteojos gratis para quien lo necesite, pues sí que tiene razón el dirigente. Las prerrogativas están muy malas. Ya parece que escuchamos a un “líder” de equis partido político que se quejan de los millones de pesos que les asignan, pero su agrupación en lugar de avanzar está en retroceso.

Con esto no decimos que los empleados no se lo merezcan y que están en su derecho de exigir que se les pague “conforme a lo que hacen, a lo que producen”, pero lamentablemente está el concepto generalizado de que producto de la corrupción del sistema político a lo largo de los años, las instituciones públicas se fueron arropando de gente a la que se le abría una plaza provisional para pagar favores o meter a recomendados, sin tener los perfiles idóneos, lo que a la larga produjo un monstro que es difícil de corregir.

Está claro que se avecina una tempestad que volverá a afectar a la educación de los jóvenes que intentan recuperar lo perdido con dos años de pandemia y con clases virtuales, que, si bien en algunos países de primer mundo es una práctica común, en México y Chiapas no se estaba preparado ni existen las condiciones económicas, tecnológicas y de equipos para tener “una buena señal” que nos ayudara a recibir una mejor calidad de enseñanza educativa.

El daño irreversible a la educación está a la vista una vez más. Ojalá haya margen de negociación y de comprensión para entender que no todo se puede lograr en esta vida. Recordemos que cada paso que se dé la historia nos tendrá reservado un espacio que ubicará nuestra real contribución en ella.  Por lo que vemos, pareciera que los sindicalizados de la Unicach quieren más privilegios.

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