Una mancha a Morena
Los lineamientos de austeridad, delineados como la principal premisa de este gobierno no son del todo respetados por quienes integran la llamada Cuarta Transformación. Al contrario, parece que a menos de dos años de que este gobierno diga adiós, los rebeldes ya empiezan a sacar las uñas.
Aún se recuerda cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el 2022, dijo que las medidas de austeridad son para generar ahorros y destinarlos al pueblo y ante ello, parece que el alcalde del partido Morena de Coahuila, se abocó a “guardar dinero en el cochinito” para, en el marco de su cumpleaños, estableciera con festival, tres días de pachanga y como coitán a la fiesta, aviente dinero a los asistentes en una de estas celebraciones.
Mario Alberto López Gámez es el nombre del presidente municipal de San Juan de Sabinas, Coahuila, celebró su onomástico número 29 con un evento llamado “Mayito Fest”, durante tres días, con grupos musicales y la abundancia de bebidas alcohólicas.
Una celebración atípica para un funcionario que “traiciona” los postulados del gobierno federal y el partido en el poder, y golpea a quienes se dan “golpes de pecho” de que no habría despilfarro y malos ejemplos; hoy lo contraviene una oveja descarriada.
Por cierto, esta no es la única vez que el edil hace de las suyas. En marzo de este año, fue exhibido públicamente por regalar algo así como 100 mil pesos durante el bautizo de su hijo. El recurso, proporcionado durante el “bolo” (una tradición de aventar dinero, principalmente monedas, a los invitados al término de la ceremonia religiosa bautismal que se practica en algunas entidades del país), dijo que era producto de su dinero no del erario público.
Este comportamiento desproporcional, por decirlo de alguna manera, no coincide con lo que ha dicho el Ejecutivo federal, en el sentido de que este gobierno no ha comprado unidades nuevas, que sus giras son en aviones comerciales, con reducción de viáticos y para ahorrar más, salidas al extranjero son únicamente las necesarias. No hay ni debe haber despilfarro.
Que alguien se salga del huacal y de qué forma, puede interpretarse de muchas formas, pero la más inmediata es preguntarse si el comportamiento del edil es propio de su edad o ha sido más listo para subirse al barco utilizando las siglas de Morena, aunque no comulgue en lo más mínimo con las directrices impuestas por el mandatario y el “guinda”.
Que regale cierta cantidad de dinero no quiere decir tampoco que sea un funcionario corrupto, ni que sea una obligación que se limite a disfrutar de una tradición comunitaria o familiar. Quizás debe tener mucho recurso o ser heredero de una familia pudiente que le permita darse esos lujos, aunque vaya en contra del postulado -casi ley- de ser austero.
A decir verdad, el alcalde debe estar solo haciendo eco a lo que ha dicho el presidente AMLO: “destinar fondos al pueblo y entregarlos de manera directa”, no con intermediarios ni de la llamada sociedad civil ni del mismo gobierno, sino a cada ciudadano lo que le corresponde por derecho”. Y esto es justo lo que él hace: la entrega de forma directa, aunque no de forma ordenada.
“Le quiero mandar un saludo a todos esos medios (de comunicación) que nos echan, que en lugar de hacernos chicos nos hacen más grandes porque nos conoce cada vez más gente, y por eso seguiremos aquí trabajando”, dijo en el primer día de fiesta.
Y vaya que su estrategia publicitaria da resultados, pues ahora es mil por ciento más conocido no sólo en su estado sino en gran parte del país. Dicen los publicistas que el chiste del asunto es que hablen de ti, bien o mal, pero que hablen.
Se imaginan que Mario Alberto se esté proyectando para ser candidato a gobernador, a diputado o lo que caiga. Sus seguidores no sólo estarán contentos porque en esta ocasión les llevó grupos musicales en su austera pachanga de tres días como Los Chicos del Barrio, La Tropa Estrella, Beto Villa y los Populares de Rosita, La Tambora Rielera, el Grupo Massoro, entre otros. Después será el grupo Firme, afín a Morena, o los Ángeles Azules, etc.
A” Mayito”, como se le conoce al presidente municipal, se le recuerda por ser exhibicionista, por tomar en las cantinas, por bailar arriba de un carro. Al edil seguramente a estas alturas ya fue reconvenido por los “transparentes” dirigentes de Morena porque sus acciones no le hacen gracia al mandatario federal y, por tanto, lo dejan muy mal parado.
Aunque seguramente la respuesta a este comportamiento público “anormal” es que “una golondrina no hace verano”, pues el tigre ya salió salpicado, manchado.










