¿Qué pretende Sabines con inmiscuirse en las elecciones de 2024?
A Juan Sabines Guerrero lo han llamado tramposo, corrupto, deshonesto, inmoral, sinvergüenza, revanchista, cínico, defraudador, insolente, desfachatado, irreverente y todos los “halagos” que usted se imagine, pero a él esto le vale un comino. A pesar de todos estos “atributos”, quiere volver a regresar a Chiapas para continuar saqueándolo, como lo hizo cuando fingió como gobernador.
En su ambición no se mide y ahora, después de ser cuestionado y maldecido por la corrupción que imperó en su gobierno, de 2006 a 2012, se cuelga del canciller Marcelo Ebrard Casaubón -quien busca la candidatura por Morena para la elección de 2024-, asumiéndose como coordinador distrital electoral del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La codicia y avaricia de Sabines no tienes límites y la ciudadanía lo expresa cuestionando ¿qué pretende con inmiscuirse en las elecciones de 2024? ¿En realidad Marcelo Ebrard no conoce los antecedentes de su cónsul en Orlando Florida? ¿O se lo impusieron? Extraño que Ebrard no esté enterado de las monerías de Sabines que lo ubican como el hombre destructor de Chiapas o si lo sabe, que pena que no haga nada para evitar irse al precipicio en un estado donde tendría miles de votos asegurados.
Del año dos mil para acá, la administración de Juan Sabines ha sido la más corrupta. Las denuncias interpuestas en su contra así lo indican, ¿quién lo protege? No se sabe, pero debería estar enterado que quien le cubre las espaldas más temprano que tarde estará entregando cuentas a Chiapas.
Lo que es cierto es que Sabines ya agarró su barco político-electoral con el canciller, y justo es que el aspirante presidencial debe preguntarse a sí mismo ¿qué es lo que busca Sabines al colgarse de su cuello? ¿Busca de nuevo encumbrarse en el poder para encaminarse a una revancha y venganza política contra quienes lo han señalado de corrupto, de tramposo?
Está documentado que muchos de quienes formaron parte de su gabinete, mujeres y hombres, pisaron la cárcel sólo porque no accedían a cumplir con sus caprichos. Siendo gobernador, ¿a cuántos no encerró cuando no se encontraba en sus cinco sentidos?
Hoy, como ave de rapiña, querrá de nuevo aprovecharse de los recursos públicos, utilizar la inocencia del titular de Relaciones Exteriores, engañarlo, para que, si tuviera la fortuna de ganar la candidatura y la elección, se preste para saquear los recursos que con mucho esfuerzo se han ministrado en los últimos años en Chiapas.
En los antecedentes previos a ser gobernador, hace como20 años, sin dinero ni propiedades, Juan Sabines y su esposa Isabel Aguilera, tenía un panfleto disfrazado de revista dizque turística que repartía en los camiones ADO (Autobuses de Oriente) y en la Cristóbal Colón, en Acapulco, Guerrero, y como único patrimonio utilizaba un Dar K, convertido en tipo limosina, que rentaba en el entonces Distrito Federal para bodas y quince años.
Sabines no ha sabido ganarse un peso con el sudor de la frente, nunca ha sabido ser empresario, no sabe con qué se come eso, pero eso sí, hoy disfruta una fortuna, producto del saqueo que hizo como gobernante. En su trayectoria como hombre de bien, no hay esfuerzo, dedicación y sacrificio sobre lo que es ganar un peso de forma honesta. Nada de ello está en su currículo
De lo que puede presumir es que en la mente del colectivo ciudadano lo asocian con el trabajo deshonesto de su esposa Isabel Aguilera, de Nemesio Ponce, Mauricio Perkins, Gilberto Romo, Martha Vital, Martha Jiménez, José María Aguilera y Carlos Jair Jiménez. Todos ellos fuereños que vinieron a enriquecerse y son parte del grueso de la deuda pública en la que dejaron al estado, pero que hoy ellos y ellas gozan de cabal salud, con una gran fortuna en sus cuentas bancarias.
Con todo este “halagador” panorama, ¿sabrá Marcelo del tipo de calaña, de personajes que se está rodeando, de los que quieren subirse al abordaje y al oportunismo político para seguir haciendo de las suyas? ¿Lo permitirá el canciller?
Las imágenes que presumió Sabines desde el sábado pasado desde sus cuentas personales, atribuyéndose como hombre de confianza de Marcelo Ebrard, podría ser el principio de una muerte anunciada en el evento “Qué sigue para México: continuidad o cambio”.
Ante esta situación no se quiere ser “ave de mal agüero”, pero el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores comenzó con el pie izquierdo su arranque de campaña hacia la candidatura a la presidencia de la República. Por lo menos en Chiapas ya ha perdido. Después no diga que no se le advirtió.










