Feria del libro, alternativa al conocimiento; alcaldes deben inmiscuirse
En esta época de difícil travesía, contra todos los pronósticos adversos que se pronostican y viven en carne propia los chiapanecos y en general el ser humano, existen proyectos y apuestas para salir adelante.
La inseguridad y la falta de oportunidades de empleo se generan, en principio, por la falta de preparación del mexicano. La crisis en la que se ha inmiscuido el sistema gobernante por la falta de políticas públicas desde varias décadas atrás ha hecho hincapié a que no haya calidad en los accesos a la educación o que esta sea paupérrima, por la nula preparación en las aulas.
Hoy la mano de obra barata anda suplicando por cualquier lado oportunidades de empleo para poder llevar unos pesos al seno familiar. Trabajar de lo que sea es la consigna.
En los hogares, los padres de familia y hasta los hijos tienen que buscar alternativas para juntar recursos e ir sorteando la vida a base de sacrificios. Las malas decisiones desde temprana edad han orillado a tomar caminos equivocados que en la mayoría de los casos afectan el desarrollo y estabilidad económica y social.
En este contexto, México es de los países que se ubican en el grueso de la población que no es “aficionada” y ya no se diga “asidua” lectora de libros que le ayuden a formarse, a documentarse, a encaminarse hacia una especialidad que le repercuta en beneficio personal en su trabajo, en su vida diaria, en su familia, en su entorno.
Las estadísticas no mienten pues reflejan la condición sociocultural en la que nos encontramos. En el 2020, el Módulo de Lectura reportaba que apenas se leen 3.9 libros al año. El Inegi, por su parte, dijo que se estima que apenas es un libro al año.
Los números nos sitúan, además, como la entidad que se ubica en los últimos lugares en cuanto al hábito a la lectura, según un estudio que hizo la Secretaría de Cultura a través de la Encuesta de Estudios Culturales con 2.8 libros anualmente, mientras que en Chiapas apenas se logra el 0.8, es decir, no se completa ni la lectura de un libro.
Como se ve, las estadísticas pueden variar, pero lo importante es que esta falta de lectura general genera desconocimiento y desmotivación para alcanzar logros, para fijarse metas. Hoy la comparación de que nos estamos hundiendo es abismal con la aparición de las herramientas tecnológicas que nos “emboban” en lo suigéneris.
Pasarse la mayor parte del día viendo Tik Tok está empujando a la juventud al entretenimiento, al ocio, pero no al conocimiento, al aprendizaje. Son muchas horas desperdiciadas que pasman el cerebro, según lo han revelado estudios científicos. El ser humano se ha convertido en receptor, más no propone no se reinventa.
Y justamente los libros hacen esta función. La iniciativa que inició este martes en la capital chiapaneca, con el objetivo de difundir y promover el trabajo literario y el fomento a la lectura, la escritura y la edición, así como la adquisición de libros, es un proyecto que se aplaude y reconoce. Hasta el sábado 10 de diciembre se realizará La Feria del Libro 2022 “Tuxtla Lee”, la abre una ventana al conocimiento.
Es lógico que no es un referente a la Internacional de Guadalajara, la cual acaba de concluir esta semana, pero ya tiene algunos precedentes como la celebrada en 2019, y las virtuales-internacionales en los años 2020 y 2021, realizadas de esta forma por la pandemia.
No está demás darse una vuelta. Llevar a la familia, algo bueno saldrá de esta experiencia. Como dicen los organizadores del evento, hay que “considerar al libro como instrumento esencial de la cultura y clave en la formación del espíritu humano; la lectura fortalece las capacidades intelectuales, la comprensión del mundo y la sensibilidad necesaria para vivir en sociedad”.
En lugar de gastar miles de pesos anuales en bebidas alcohólicas y gaseosas, adquiera un libro y como primer paso, acuda a la feria, seguramente alguno le llamará la atención.
La misma dinámica deben emprender todos los alcaldes y alcaldesas de Chiapas. Si todos se coordinan para difundir con bombo y platillo que realizaron el encendido del Árbol de Navidad, ¿por qué no celebrar en la misma fecha del año una feria del libro?
En lugar de estar pensando como fregar al pueblo, deberían organizar esta clase de actividades. Con un chiapaneco que se interese en la lectura se empezará a cambiar la mentalidad conservadora y conformista de la ciudadanía, de eso se está completamente seguro.
Es más, una excelente idea es que el mismo funcionario municipal asuma el compromiso de leer al menos un libro cada mes y así, a la siguiente edición, presumir en toda la extensión de la palabra que no sólo piensan en el desarrollo del conocimiento de los gobernados, sino también de los propios ediles.
Las paradojas de la vida: los intelectuales no quieren ni aspiran puestos políticos, pero los políticos pueden presumir que leer libros los hará mejores funcionarios públicos.










