Una torta vale para Morena no hacer preguntas incómodas

Ahora resulta que la obsesión que los diputados de Morena tienen contra el Instituto Nacional Electoral y su presidente Lorenzo Córdova Vianello tienen que pagarlos periodistas, quienes cometen el “pecado” de hacer preguntas incómodas. 

La semana pasada, el legislador del “guinda” Mario Llergo, lo denunció ante el Órgano Interno de Control del Instituto Nacional Electoral por el presunto uso de recursos públicos para promocionar la manifestación a favor del instituto electoral. El delito de Córdova, como lo refieren, fue que se tomó una fotografía y un video para hablar sobre la manifestación que se haría el pasado 13 de noviembre.

Lamentable que, a estas alturas, el partido en el poder quiera sacar leña del árbol partido y haga alboroto por una nimiedad, si se compara ésta con los millones de pesos que se gastaron del erario público, bajo partidas disfrazadas, en el acarreo de miles de simpatizantes y personas que reciben los apoyos sociales.

Nomás no salgan con que se compruebe lo que se dice del despilfarro porque en esto de las malas prácticas para desviar recursos es una “norma” que han hecho, hacen y harán los que se encuentren en la toma de decisiones. Si ver los cientos de carros que fueron aparcados en los alrededores del centro de la Ciudad de México no son pruebas, entonces se retira lo dicho, pues qué ciudadano del “mundo de los pobres” iba a pagar su pasaje que no tiene para ir a la aventura política.

El punto, sin embargo, es algo más trascendental, que en la embestida contra el INE se pase a traer a quienes hacen la chamba como son los reporteros de la fuente, y que no se les olvide a los políticos que cuando quieren “favores” solicitan el apoyo de los hombres y mujeres de la pluma o de la cámara o el micrófono.

El jueves, en una conferencia de prensa, el diputado de Morena, Mario Llergo Latournerie, habló sobre el apoyo que el presidente del INE hizo previo a la manifestación en apoyo al instituto. La reportera de la fuente de Cadena Rasa, cuestionó si «tienen alguna cifra de cuánto se invirtió, cuánto se desvió, porqué dicen que financió la marcha; ¿de cuánto se está hablando?».

De inmediato la intransigencia invadió al legislador que en respuesta lanzó con otra pregunta dirigida a la reportera un dardo aniquilador y desproporcional, ¿usted trabaja para el Instituto Nacional Electoral? Al momento vino la reacción del gremio que defendió la postura de la comunicadora y con la frase fulminadora “la fuente no se toca”, tras algunas acaloradas discusiones, y en señal de reprobación a esta postura, abandonaron la conferencia.

De bote pronto, una lúcida mente legislativa -Ignacio Mier, coordinador de la bancada de Morena- intentó recomponer el momento álgido y mandó a comprar tortas con refrescos para los reporteros. En la intención, el partido no dimensiona que los yerros de sus representantes populares sólo demuestran de qué están hechos.

Mientras el partido en el poder salga a la rebatinga con frases o posicionamientos sin sustento este país no podrá caminar por el camino correcto. Morena hace creer o intenta hacer entender a los mexicanos que lo que dice o promulga es su ley y es lo mejor que le puede pasar a México.

No han entendido en esta década en el poder y reafirmada en los últimos cinco años, que el haber ganado en las urnas no le da derecho a pisotear a los que no piensan ni opinan diferente a ellos. En la alternancia de ideas está el verdadero sustento a la democracia.

Los políticos debieron entender a estas alturas de la vida que los procesos de alternancia se consolidan o se derrumban según sea el comportamiento que se tenga para brindar condiciones reales de desarrollo social, político, económico.

El partido tiene que aprender que es mejor una disculpa que intentar sobornar. Los legisladores o cualquier funcionario no entienden que predicar con el ejemplo hará que los ciudadanos asuman su verdadero rol, estén en la trinchera que sea.

No es que se desprecie el valor que pueda traer consigo una torta, pero en este caso es un insulto a la inteligencia de quienes le hacen la chamba a los que se dicen políticos o líderes sociales.

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