Distorsión de las noticias por las redes sociales

El sonado caso del arquitecto Sergio Guillén Plascencia, reportado como “levantado” por un grupo de sujetos en noviembre pasado, lamentablemente tuvo un final trágico. Sin embargo, es de destacar los últimos resultados que ha obtenido la Fiscalía General del Estado, donde por lo menos 13 personas fueron aseguradas luego de sorprender a cuatro de ellos, adentrarse al llamado Cerro del Jolote, en Tuxtla Gutiérrez, donde se localizaron cuatro cuerpos sin vida.

A raíz de este acontecimiento, los agentes ministeriales han realizado un puntual trabajo que ha permitido ir desmadejando la hilera para conocer a fondo la forma de operar de ciertas personas en actos ilícitos.

Será la propia autoridad judicial que confirme o desmienta si la muerte del arquitecto tiene relación con la detención de las trece personas vinculadas a proceso por el caso de los cuerpos encontrados en el famoso Cerro del Jolote, el cual se ubica en el bulevar Pablo Salazar, nombre del tristemente y malogrado mandatario que gobernó el estado de Chiapas del año 2000 al 2006.

No se quisiera especular, pero que se asocie el nombre del ex gobernador con hechos delictivos, suena a una coincidencia que el tiempo se empeña en recordar por el pésimo desempeño en la administración pública del “ego de Soyaló”.

Regresando al tema del arquitecto, es importante confiar que la Fiscalía General del Estado   continúe con las investigaciones hasta ejercer acción penal en contra de quien o quienes resulten responsables por el delito de desaparición de persona cometida por particulares, como lo denominada la propia dependencia.

También es de destacar que con los resultados presentados por al FGE, se aclaren los comentarios sin sustento que en la mayoría de las veces se manejan en las redes sociales, donde es muy cierto que quienes tienen y presumen de tener una página virtual, den como un hecho real, noticias falsas, sin confirmarse y que en lo inmediato se posesionan como un boom, pero al final se desvanecen al no tener el sustento de la institución oficial.

Esto se dice porque es muy común lanzar al aire comentarios que sólo enracen el ambiente informativo y confunden a la sociedad, la cual replican sin que se tenga preciso las graves faltas que se cometen contra el agraviado, su familia, amigos y conocidos.

En el caso del arquitecto, se dijo durante mucho tiempo, que sufrió el atentado cuando se transportaba en un automóvil deportivo color azul, marca Camaro y bajado de la unidad, en la colonia Lomas del Sauce. Al respecto, la Fiscalía precisó que fue cerca de su domicilio en la colonia Francisco I Madero, en Tuxtla Gutiérrez.

Por otra parte, con el afán de tener la “primicia” aunque ésta sea sin la verificación oficial de lo que se dice, se difundió que el cuerpo de la víctima era parte de quienes fueron encontrados en el referido Cerro del Jolote.

El comentario que revolucionó las redes sociales quedó asentado como tal, pero otra vez, la Fiscalía en su comunicado oficial detalla que Sergio -quien se desempeñaba como contratista del gobierno a través de una empresa comercializadora y de servicios industriales-, no fue encontrado en El Cerro del Jolote. La dependencia informó que el 23 de diciembre pasado, en la carretera Tuxtla a Emiliano Zapata, camino a la finca Santa Rosalía, cerca del fraccionamiento Real del Bosque de Tuxtla Gutiérrez, se dio el hallazgo de un cuerpo sin vida del sexo masculino en calidad de desconocido.

Una vez que se hicieron los estudios de correspondientes de sangre y se compararon las declaraciones de la familia respecto a sus generales, se confirmó que correspondía a Sergio.

Por ello, muchas veces no se trata de ganar tiempo para adelantarse a los acontecimientos, sino al contrario, lo que se quiere es esperar a que la autoridad haga su trabajo para después difundir hechos veraces.

Es también digno de reconocer que hay informaciones que deben resaltarse al instante, pero no especular con una u otra circunstancia si no hay certeza ni voz oficial que lo acredite.

El mundo de las redes sociales es lo mejor que le pudo pasar al mundo en este inicio de Siglo XXI, pero hay que hacerlo con responsabilidad, respetando -cuando se trate sobre todo de noticias de hechos delictivos-, el dolor de las víctimas y sus familias. Eso es lo menos que podemos hacer.

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