Plácido reta al IEPC

Ególatra en toda la extensión de la palabra, así se puede resumir el accionar del soberbio caminar de Plácido Morales Vázquez, quien comprando líneas editoriales disfrazados de revistas analistas de “política” que se regalan en oficinas de gobierno y alguno que otro hotel o restaurante de la ciudad, es como se promociona el funcionario federal que aspira a convertir realidad su obsesión de toda su vida para ser gobernador de Chiapas.

Al oriundo Ocozocoautla, presumiendo la venia del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desatiende sus funciones en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, y se promociona como el más “idóneo” para representar a Morena en la contienda del próximo año.

A Morales Vázquez no le inquieta que el Instituto Electoral y Participación Ciudadana le haya amonestado en diciembre pasado por su conducta que contraviene el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que prohíbe la difusión del nombre o imagen de cualquier servidor público.

Pues no sólo en revistas de banqueta hace el ridículo de promocionar sus conocimientos de la historia de Chiapas, sino que utiliza bardas y espectaculares para mostrar a un hombre “culto”, pero carente de toda sensibilidad humana para poder desempeñar cargos públicos que ayuden al ciudadano. Al contrario, está comprobado que en cada uno de sus puestos públicos ha sacado raja para “llevar siempre agua a su molino”.

Amparado en la supuesta política de beneficencia que impulsa la Cuarta Transformación, Plácido se anuncia como benefactor de las clases populares. Su presunción no tiene límites al embaucar a supuestos líderes ciudadanos -quienes reúnen a su vez a un séquito de personas- para chorearlos sobre las reformas laboral y electoral; o los intensos diálogos sobre derechos y cultura indígena.

Aunque en realidad sólo aprovecha para tomarse fotos que intenta vender como si en realidad “moviera masas” de gente que le sigue. Lo cierto es que se aprovecha de la inocencia de los indígenas, como en Chanal, donde embaucó a la gente con el tema de la energía como recurso estratégico para disminuir los costos de luz.

Pues no, nada que ver su discurso chorero con la penosa situación que viven la población étnica, ya que muchos de ellos, por cierto, ni pagan un peso a la Comisión Federal de Electricidad al declararse en resistencia.

O la jalada que difunde en su revista de pacotilla, donde asegura que los ciudadanos chiapanecos le han reafirmado el compromiso de trabajar para la transformación del país. Lo que en realidad hace el chiapaneco es trabajar en lo que puede para llevar comida a su familia no que esté preocupado y ocupado en rendirle cuentas al gobierno de la Cuarta transformación.

Acaso en Altamirano se reunió con la población para darle solución a la problemática que enfrenta el municipio por el descrédito que tiene en sus autoridades municipales y en la injerencia de los grupos de poder para gobernar este municipio. Que no salga con el cuento de que “voces insurgentes” hablaron sobre la bandera indígena de la cuarta transformación.

Este disfrazado caminar de Plácido Morales ha sido objeto de una sanción interpuesta por la Comisión Permanente de Quejas y Denuncias del IEPC, cuyos consejeros comprobaron que  contravino lo establecido en el artículo 134, párrafo octavo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; el artículo 45 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Chiapas y el artículo 286 fracción I del Código de Elecciones y Participación Ciudadana, además de otras disposiciones electorales.

El 14 de diciembre pasado se presentó un escrito de queja en contra de Plácido Morales Vázquez y contra quien se le dictaminó que retirara en su totalidad de toda la entidad, la publicidad pintada en bardas y/o en todos los lugares donde se haya difundido el nombre del funcionario federal.

Hasta los primeros días de este año, el referido funcionario había hecho caso omiso a la disposición del IEPC, cuyo personal no ha podido verificar el cumplimiento de la misma, ya que todavía se encuentran de vacaciones.

Está Claro que no sólo Plácido viola los preceptos constitucionales que señala la propaganda que difundan los poderes públicos, órganos autónomos, dependencias y entidades de la administración pública, en ningún caso incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.

Y al respecto, Plácido no sólo se promociona, sino que engaña con el cuento de que el presidente lo acuerpa en sus recorridos para conocer la situación que prevalece en los municipios de Chiapas. Lo que hace en realidad en retar al IEPC porque se dice “protegido de AMLO”.

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