Layda Sansores, humillada en su ego

En lo dicho, en la víspera de las elecciones de 2024 veremos una serie de acontecimientos que nos dejarán con la boca abierta. La guerra sin cuartel apenas empieza con ciertos grados de rudeza publicitaria, por la forma en que los políticos en funciones y los que aspiran a acceder al poder se dan hasta con la cubeta.

No toman en cuenta si su proceder es honesto, transparente; tampoco les preocupa en lo más mínimo obtener ventajas a través de maniobras sucias, que demuestran la vileza de sus acciones. Lo cierto es que la política no ha cambiado, sigue siendo una porquería, nada que ensalce la grandeza del hombre.

El año pasado, varios políticos fueron objeto de una campaña sucia por parte de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, quien se encargó de operar la vigilancia o, mejor dicho, el hackeo de teléfonos celulares con el fin de tener acceso a conversaciones privadas que hizo públicas.

Verdades o no, la controvertida funcionara arremetió contra Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, a quien intenta descarrilar en su lucha por la candidatura de Morena a la presidencia de México. También lo hizo contra el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, sólo porque éste representa a un grupo importante de legisladores que hacen contrapeso a las decisiones que se dictan desde la presidencia de la República.

El fondo, era y sigue siendo, desacreditar y echar abajo candidaturas y proyectos que hicieran contrapeso al gobierno. Tras asestar los golpes mediáticos, porque al final ese es el fin, la gobernadora se ha reído y burlado de sus adversarios. Los exhibió, aunque al final, no ha habido consecuencias legales que hayan implicado llamar a cuentas ante la justicia a ninguno de los políticos mencionados.

En suma, el show desde su programa “Los Martes del Jaguar”, desde Campeche, le subió “los bonos” de su auditorio. Habría que aclarar que en todo momento la gobernadora aseguró que ella no tenía la culpa de que las conversaciones privadas que contenían los celulares fuera un delito, ya que éstas le llegaban directamente de personas cercanas a los personajes aludidos.

Tanto que a los señalamientos de que se metía con la vida privada de las personas, fue el propio presidente de México quien la defendió y la consideró como una buena persona ‘que no le hace mal a nadie’. 

Hoy, en los medios de comunicación se hace sorna de los chats que la exhiben y revelan la forma de operar para desacreditar a Moreno Cárdenas, por ejemplo, de su sobrino Gerardo Sánchez Sansores y su esposa América del Carmen Azar Pérez, quienes se infiltraron como empleados del dirigente del PRI cuando éste era gobernador de Campeche.

Las conversaciones públicas evidencian a estas dos personas, como las piezas claves para ganar la confianza de su jefe para desviar recursos -a través de Azar Pérez, secretaria de Finanzas-, para la campaña de Layda a la gubernatura de Campeche en 2021.

Además, de lo que tanto critica, ahora a Sansores la balconean sobre cómo le hace para darle “dulces” (sobornos) a los medios de comunicación para que sus “Martes del Jaguar” se publiciten o cómo hacerle para atender los problemas que existen dentro del mismo gobierno con sus funcionarios y hasta cómo Renato Sales Heredia se le “está saliendo del huacal”.

La revista Proceso reveló los chats y la misma Sansores se ha encargado de desacreditarlos. Es lógico, no hay persona que reconozca que sea tan tonta que los asuma como suyos. Hoy los nombramientos que hizo después de asumir el poder para consagrarse, la exhiben: ofreció cargos públicos a familiares directos y políticos de la pareja.

Aunque faltarían otros temas por abordar, lo que realmente es importante es que el “cazador fue cazado” y ahora no tiene otra más que retorcerse de coraje por la humillación de la que fue objeto, y aunque vocifere maldiciones, el golpe certero ha sido a su ego. Por eso decimos que verdad o mentira, el camino legal que emprenda esta exhibición de cómo le gusta trabajar a la gobernadora ha sido “una sopa de su propio chocolate”.

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