El cuento choteado del caso Aburto
El caso Luis Donaldo Colosio dará de qué hablar en los próximos días y semanas. Creemos, por adelantado, que será una especie de distracción como las que tienen acostumbrados brindar al pueblo mexicano. Es decir, a 29 años de distancia y mismo tiempo en que el autor material del magnicidio está pagando su pena en la cárcel, se reabre el caso porque así lo pidió Mario Aburto Martínez, quien adujo que fue torturado y quien sabe qué tantas cosas más le hicieron durante el interrogatorio al que fue objeto en aquella época.
Por más que se analiza el tema no se le encuentra cuadratura para un acontecimiento que cimbró a la política nacional y de los cuales muchos de sus protagonistas ya están bajo tierra. En la reapertura del expediente, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se apresuró a darle celeridad a una petición que hiciera Mario Aburto, quien adujo que fue violentado en sus derechos humanos.
Para quienes vivieron, vieron y revivieron aquel grotesco momento cuando en Lomas Taurinas, el asesino confeso Mario Aburto accionó el gatillo de una pistola, cuya bala le quitó la vida al candidato presidencial Luis Donaldo, el que ahora se “reviva” que hay que investigar a los que estuvieron involucrados en las investigaciones del crimen, huele a más que “sospechosísimo”.
En primera porque la CNDH no se ha caracterizado por resolver los cientos de denuncias de los últimos cuatro años y se apresura a solicitar que se atienda la tortura que sufrió Aburto. En segunda, porque los abogados de Mario en 1994 siguen vivos y el miércoles declararon, junto con 3 agentes del ministerio público federal, dos custodios y otras dos personas más no identificadas, presentes en la diligencia de hace casi 3 décadas, que no hubo un solo rasguño al asesino. Eso sí, fue un interrogatorio intenso.
Todo esto viene a cuento porque los dos testigos que no estuvieron presentes y que les mandarán citatorio para que se presenten a declarar son Manlio Fabio Beltrones y Diego Valadés, dos priistas que tenían cargos importantes en aquel entonces.
Hasta ahí todo bien, a no ser que los mal pensados se equivoquen al decir que el citatorio para Valadés, jurista e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México, se deba a que forma parte del Colectivo México, la organización que se tomó como una afrenta a la autoridad gubernamental.
Las conjeturas son inevitables y por ello este caso que ha tenido bajo perfil, conforme pase el tiempo podría subir de tono. Sin embargo, es casi impensable e imposible que se pueda comprobar un hecho de violación a los derechos humanos cuando ya han pasado muchos años.
Este solo suceso demuestra que las intenciones de la CNDH tienen fondo, forma y apellido. La cuestión mediática es un objetivo básico que le ha funcionado al gobierno federal. Y sin que esto represente defender a los citados a comparecer por el caso de Mario Aburto, quien por cierto la petición la hizo en el mes de octubre, no es más que intentar remover las entrañas de la vida política del pasado para acomodarlo en el presente.
Cierto es que se está en tiempos electorales no oficiales, pero que todos los días se viola la normatividad del Instituto Nacional Electoral, por eso de lo que se trata es levantar ámpula y “señalar” con el dedo a quien tiene la osadía de “ponerse al brinco” en estos tiempos de la democracia demagógica.
Si el Colectivo México ya anunció que empezará a moverse por toda la República para recoger testimonios y propuestas de cómo sacar al país del “bache” en que se encuentra, que a nadie sorprenda que las intimidaciones saldrán muy pronto a la luz pública.
Por lo menos ya tienen a la vista a sus primeras víctimas. Ahora bien, el tema de las torturas prevalece. Quien diga que ya no existen, se engaña a sí mismo. En las cárceles de México prevalecen cientos de casos que ahí están resguardados, sin que se ventilen ni se aborden porque al sistema político no le conviene o porque las víctimas están impedidas para exigir se revisen sus expedientes.
Para este momento, en algún lugar del país, se está registrando un hecho de tortura, sembrando “evidencias”, elaborando carpetas para chantajear o se está ejecutando un secuestro exprés. De ello que no les quepa la menor duda.
Colectivo México dice que es tiempo de sanar heridas y apaciguar ánimos. La verdad está difícil que se ceda para conformar un México progresivo, aunque no debemos ser pesimistas y darle tiempo al tiempo. Quien quita y estemos completamente equivocados.










