¿Y los culpables por la muerte del niño Damián?
Lamentable que las autoridades encargadas de supervisar, autorizar, acreditar o certificar la operación de un centro educativo se conviertan en sospechosos de casos de corrupción, de tráfico de influencias y, desafortunadamente, de muerte.
Porqué se hace referencia a esta grave acusación que ronda en miles de comentarios en las redes sociales, pues por el deceso del niño Damián, quien falleció en las instalaciones de la estancia infantil “Piguin & Babe”, por lo menos así se conoce en el rotulo que tiene en su fachada, y por la documentación que les manejan a los padres de familia que confiaron en la directriz de esta institución.
¿De que falleció? Por lo menos hasta el viernes pasado, la Fiscalía General del Estado no había emitido ninguna postura oficial a este hecho. No se conoce con exactitud si el pequeño fue presa de muerte por asfixia al comer algo o si efectivamente, como señalan los padres del menor, murió ahogado pues al momento de ir a verlo estaba mojada completamente su ropa.
En esta desgracia existen muchas inconsistencias que la Secretaría de Educación deben aclarar y es justamente si la escuela, que supuestamente está dada de alta con el nombre de Preescolar Leo Kanner con clave 07PJN0098F, tenía Registro de Validez Oficial (Revoes) para ejercer las funciones de preescolar.
La imagen que el Diario de Chiapas presentó donde se ve con claridad que la escuela funciona en una vivienda normal, con alberca en su interior, no garantiza que cumpla con la normatividad y la seguridad para una institución de relevante investidura.
El sobrecupo es otro factor que la Secretaría debe normar y todo indica que no se respetaba. La alberca no presenta a simple vista ninguna indicación de que sea un lugar seguro. Y entonces ahora ¿de quién es la responsabilidad de que el niño haya fallecido?, ¿acaso no había nadie en la escuela que se diera cuenta que se había bronco aspirado o ahogado? ¿dónde están las autoridades para que salgan a dar la cara e informen del avance de la investigación?
Cuatro días después de la tragedia, ni la Secretaría de Educación ni la propietaria del inmueble ni la Fiscalía General de Justicia, habían reportado o asumido la responsabilidad de informar qué fue lo que realmente pasó.
No hay detenidos, no hay responsables por parte del Colegio ni se ha llamado a cuentas a quienes son los responsables de extender la certificación de que la guardería estuviera funcionando en regla.
Es inconcebible que, a estas alturas, cuando se notificó el registro del hecho, un par de jóvenes reporteras haya sido agredidas y violentadas verbalmente por un sujeto que se dijo familiar de un directivo de la institución, sólo porque se atrevieron a llegar cubrir el lamentable acontecimiento.
Lo cierto es que la Secretaría de educación tiene una papa caliente en sus manos al no comprobar que se hayan extendido las licencias, permisos y demás protocolos que la Ley de Educación establece para que opere una instancia de esta naturaleza y de relevante importancia en la formación académica de sus alumnos.
Una fuente de la Secretaría de Educación confirmó que apenas el jueves, dos días después de que muriera el pequeño, la Fiscalía de Distrito Metropolitano solicitó mediante oficio 007/15/1605/2023, con carácter de urgente, todos los datos relacionados con el Instituto Piguin & Babe, si tiene Revoes, nombre del propietario o representante social, validez oficial y todos los datos relacionados con el número de registro, permiso, clave escolar, e identificaciones de la plantilla laboral.
¿Este caso será el parteaguas para que todo trámite de una institución educativa se realice con transparencia? ¿Caerán funcionarios de la Secretaría de Educación o habrá impunidad? ¿Cerrarán definitivamente la institución?
Mientras sean peras o manzanas, una familia llora la muerte de su pequeño Damián. La nostalgia invade su corazón y por más insensatos que caigan como responsables directos o por omisión, el corazón fracturado de Mauricio y Amparo, padres del niño, tardará una eternidad en cicatrizar. A ellos nuestra solidaridad fraternal porque no nos imaginamos el “infierno” que deben estar viviendo.










