Profeco y sus acciones, una “tomada de pelo al consumidor”
Tras la postura que asumió la obsoleta Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), de que la escasez del huevo es producto de que las “gallinas ponen menos en invierno” fue tomado como una burla. El titular de la institución, Ricardo Sheffield, prácticamente se mofó de los sacrificios que hace la población mexicana para conseguir el producto a buen precio.
Un contrasentido a la responsabilidad que debe asumir el servidor público, porque no hay que estar dando pretextos banales, para no llamarlos de otra manera, y en todo caso, si este es un factor grave que se genera cada año, pues hay que ponerse a trabajar para establecer la forma en que se pueda resarcir lo que es un problema serio, debido a que los consumidores son los que pagan los platos rotos.
No se trata de tomar a sorna un hecho que es fundamental para la dieta mexicana, pues a falta de recursos para adquirir o comprar carne de cerdo, res o mariscos, el titular de la Profeco tiene que ser serio en sus argumentos pues no se vale “recomendar” al consumidor que camine las cuadras que sean necesarias hasta encontrar un local donde el huevo esté más barato”.
Si bien es sabido por todos que en la temporada invernal los procesos de productos de los productos se “alentan”, lógico que esto no debe ser el motivo para echar la culpa al clima. No es lo mismo que se diga que en las granjas se implementará un programa de calefacción para que la gallina “no se enfríe” y esté dispuesta a seguir poniendo huevos y más huevos.
Ignorar la importancia del precio de hasta 8 pesos de incremento en el kilo de los blanquillos en menos de un mes es ofender a quienes con esfuerzo trabajan día a día para poder comprar, como mínimo, este producto catalogado como económico y básico para la mesa de millones de familias.
Muy diferente es que la Procuraduría del Consumidor, en atención a su función social de cuidar el bolsillo de la sociedad, presente opciones que ayuden a salir de este problema. La luz y la temperatura ambiente son básicos para una granja o para los patios traseros de cientos de miles de viviendas rurales que se dedican a esta actividad primaria, pues alimentar y cuidar del gallinero, hará que haya el alimento diario esté garantizado.
Los estudios que se han hecho indican que las aves requieren de 12 horas de luz al día para estimular la producción de huevos, aunque algunas razas necesitan de hasta 16 horas. Por ello decimos que los productores tienen que ingeniárselas para dotar de mayor luz en las granjas, pero esto también les genera un gasto extraordinario.
Es acá donde el gobierno federal debe operar programas que sugiera o recomiende el “procurador sonrisas”, quien se jactó de darle en el clavo al problema a la escasez del producto.
Este hecho, sin duda, da para reflexionar el verdadero sentido que las autoridades plantean u ofrecen a su quehacer profesional para defender o proteger a los consumidores de situaciones adversas que se pueden presentar en los procesos de incubación para producir huevos.
Pero queda claro que la sociedad mexicana seguirá siendo el conejito de indias para quienes se encuentran en lo más alto del poder. ¿O no es por demás innecesaria las supuestas funciones que realiza la Profeco? ¿A quién defiende con su pasividad y falta de capacidad jurídica para intervenir en abusos a los consumidores”
La sociedad cree que sólo sirve para hacer estudios de calidad en los productos y servicios que se difunden a través de la Revista del Consumidor, y, a decir verdad, ya ni se sabe si se siguen aplicando porque no se ve que difundan.
Antes la sociedad tenía como referencia la sección que tenían las delegaciones en ¿Quién es quién en los precios?, pero con la tecnología y con los recorridos de la gente buscando ofertas para que rinda el dinero, ya no tiene caso la existencia de una institución que está de parapeto.
Y son los propios consumidores decepcionados los que critican la supervisión de precios en la venta de rosas, por ejemplo, hoy que se celebra el Día del Amor y la Amistad, o en las pasadas festividades decembrinas, donde cada comerciante vende como quiere y puede.
O bajo qué condiciones o ley que ampare a los supervisores de la Profeco van a sancionar a algún comerciante o centro comercial si no existe un solo producto de la canasta básica que esté regulado. Desde hace años la Profeco no regula ni sanciona absolutamente nada. Esta, sí, no tiene razón de permanecer vigente y por tanto nadie se enteraría o se diera por aludido si desparece. Total, la oferta y la demanda es la que rige los precios.
Tan es así que el famoso compromiso que hicieron las grandes empresas con el gobierno federal para respetar el costo de la canasta básica de 24 productos, a un costo de 1039 pesos con vigencia hasta febrero, por lo menos, fue una tomada de pelo, o ¿nos equivocamos?
Ahora que, en el afán de ayudar al titular de la Profeco de justificar pronunciamiento a su favor, habría que decir “los lunes ni las gallinas ponen” y por ello la producción baja más.










