¿Quién está atrás de la manifestación de los pobladores de Teopisca?

La llegada de un nutrido grupo de personas a la capital chiapaneca, provenientes del municipio de Teopisca, volvió a encender la mecha para que comiencen los actos desestabilizadores por parte de personas que han visto que el negocio puede perderse si no se tiene el control del ayuntamiento.

Y no son inventos o una salida fácil al conflicto que se generó con la noticia que dio la alcaldesa Josefa María Sánchez, quien hace un mes soltara la papa caliente de que se hacían maniobras fraudulentas desde la tesorería, lo que obligó a solicitarle la renuncia a Javier Velázquez Díaz, por estar haciendo componendas al margen de la ley con el hermano de la diputada de Morena, Fabiola Ricci Diestel.

De no ser por este hecho, este municipio que en el último año ha sufrido de todo desde el asesinato de quien fuera el presidente municipal constitucional bajo la representatividad del Partido Verde Ecologista de México, Rubén de Jesús Valdés Díaz, nadie se hubiera dado cuenta de quién estaba atrás del “negocio de gobernar”.

Desde aquel fatídico 8 de junio de 2022, cuando dos sujetos le quitaron la vida al entonces alcalde cuando salía de su casa, ubicada en el barrio San Miguel, para irse a trabajar, los actos desestabilizadores no han cesado.

Los bloqueos por meses han sido la principal señal del poderoso grupo de este municipio que no aminora sus intenciones para mantener en vilo la gobernabilidad, a menos que el Congreso del Estado responda a sus caprichos, como sucedió con la designación de Luis Alberto Valdés Díaz, como presidente del Concejo Municipal, quien resultó ser el hermano del edil acribillado.

Sin embargo, la inestabilidad volvió muy pronto, pues durante dos meses de bloqueos, el Congreso volvió a ceder con nombrar a Josefa María como alcaldesa sustituta, quien fue apoyada por Velázquez Díaz, quien a la postre fue designado tesorero, y de quien se le conoce es el líder de la comunidad Betania, paso único entre San Cristóbal y Teopisca.

Sin embargo, cuatro meses bastaron para que la alcaldesa Sánchez Pérez se percatara que el entonces tesorero transfirió recursos a una cuenta de una empresa propiedad de un hermano de la diputada Fabiola Ricci, de nombre Martín.

La valentía de la presidenta municipal, hoy prácticamente escondida, sin gobernar, se debe a las amenazas que, denunció, le profirió Javier Velázquez, tanto que la obligó a pagar y efectuar depósitos en calidad de reserva a la empresa “Desarrollos ARK Zoque SA de CV”, recursos no justificados legalmente”.

A raíz de todos estos acontecimientos, el día martes, un grupo de personas se instalaron frente a la sede del Congreso para darle un ultimátum de 48 horas (que se cumplirían este jueves) para que renuncie a Josefa María, y designen a otra persona, cuyo nombre les “dejaron recomendada” a los integrantes de la LXVIII Legislatura local para que asuma las funciones en el Ayuntamiento.

Nos preguntamos, quién está atrás de esta movilización que tiene suficientes recursos para solicitar la “colaboración desinteresada” de la prensa, a quienes “maicearon” pomposamente con tal de darle amplia cobertura a la protesta.

¿De dónde salen los recursos para la transportación de la gente de diversas comunidades de Teopisca hasta la capital Tuxtla Gutiérrez? En realidad, nadie se “chupa el dedo” con el rollo de que arribaron a la explanada central con sus propios recursos.

Qué necesidad de que se recurra a los medios de comunicación para que le den vuelo a la protesta, si por sí sola ya es nota.

El silencio prolongado de la alcaldesa, quien se ha negado a fijar postura sobre el caso que denunció, hace pensar que en realidad las amenazas son tan fuertes que prefiere decir “aquí cayó que allá murió”. Suena fuerte, pero ante las evidencias, todo hace indicar que el poder que tiene el grupo con el que se está enfrentando, es mucho más serio de lo que los simples mortales podemos percibir.

Un problema serio que debe tocarse con pinzas, aplicarse la ley y que el gobierno investigue hasta sus últimas consecuencias, incluidos, claro está, al líder de Betania y extesorero de Teopisca, así como la diputada Fabiola Ricci, quien se “alejó de los reflectores”, pero que sigue moviendo a sus lacayos para salir bien librada de esta “difamación” que le asestó la propia alcaldesa Josefa María.

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