Primero el INE, ahora el INAI

Las cosas en el Senado no pintan bien para la democracia y la transparencia de la vida pública del país. Desde Palacio de Gobierno, en las mañaneras, se dictan todas las disposiciones que tanto diputados como senadores deben acatar al pie de la letra.

La consigna de que los órganos autónomos como el INE, la UNAM o el INAI son entes que en lugar de ayudar al pueblo mexicano los perjudican, porque ahí se encuentran diversos personajes con perfiles de conservadores o del pasado. Ese es el dictamen presidencial, pero la realidad dista mucho que así se hayan comportado en la práctica.

Lo desolador es que desde la Cámara Alta el grupo mayoritario conformado por Morena no hagan su tarea y se dediquen a orquestar celadas a la democracia, a la ciudadanía, ello porque apenas en la sesión del jueves, nunca se pusieron de acuerdo para sacar el pendiente prioritario como es la elección de los comisionados del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos.

La brabucona postura de los legisladores del guinda de que la oposición tiene que esperar porque los de Morena no se ponen de acuerdo entre ellos para la nominación de los nuevos integrantes del INAI no es una ofensa a los partidos del bloque opositor como son PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano. No, la falta de respeto se la hacen directamente al pueblo de México porque un ente tan importante queda paralizado para sesionar los casos de trascendencia nacional a los que la ciudadanía tiene derecho.

Lo extraño es que hoy se le dé poca importancia a este tipo de organismos, cuando en el pasado los entonces opositores exigían cuentas claras, rendición de cuentas. El tema de la desaparición de organismos autónomos como el INAI no tiene sentido común si el pensamiento general de servidores públicos y del pueblo mexicano ha sido en el discurso la transparencia.

Qué el argumento es que cuesta muy caro a las arcas del gobierno, algo así como mil millones de pesos al año, bueno entonces este monto no se compara con los más de 5 mil millones de pesos que se descubrieron de la Estafa Maestra en el periodo de Enrique Peña Nieto, o los más de 20 mil millones de pesos que se fugaron de Segalmex, en esta administración federal.

La consigna del INAI de promover “la cultura de la transparencia en la gestión pública y la rendición de cuentas del gobierno a la sociedad; con atribución en todas las instituciones, dependencias y organizaciones, públicas o privadas, que reciban, generen o administren recursos públicos de la Federación, así como también la protección de datos personales en posesión de particulares”, es el punto principal que se vulnera de buenas a primeras y por el que se luchó por años para que se convirtiera en una práctica normada por la ley.

Por ello no se entiende el doble mensaje que utilizan los senadores si su puesto se lo deben a la ciudadanía mexicana, si su deber es transparentar los procesos democráticos, y en este caso, facilitar la llegada de personas preparadas, capacitadas y neutrales en sus decisiones.

Si el propósito no es regresar al pasado, ponerle una zancadilla a los avances sociales y políticos que tanto le han costado a la sociedad mexicana como es la transparencia en cada una de las acciones del gobierno en turno, vigilarlo, entonces no se explica qué pasa en realidad. Si se está de acuerdo que el PRI, en sus tiempos de bonanza, hizo y deshizo, y al final accedió a la creación de organismos de esta naturaleza, que dan confianza ciudadana, entonces porqué ahora ponerle piedras en su camino.

La función social de la política se vuelve incomprensible cuando vemos posturas radicales y sin sentido por parte de los partidos mayoritarios. Esto definitivamente no ayuda ni a la consabida democracia como a la confianza en el desempeño de las instituciones gubernamentales.

Se da pie a “sospechar” que en el fondo hay un serio presentimiento de que el futuro no es tan halagador como se presume. Qué necesidad que el INAI esté paralizado, qué miedos o fobias hay en puerta ante una posible información bomba como la de Segalmex, que le resta méritos al impulso de la austeridad republicana impulsada en este gobierno.

Son elucubraciones, si usted quiere, fantasiosas, pero al mismo tiempo no tan descabelladas como para pensar que la necedad a impedir que trabaje con normalidad una institución como el INAI. Por lo menos eso nos da pensar que el tema lo tenga trabado el Senado mientras encuentran, quizás, sus comisionados a modo.

Sea como sea, hechos como los que está sufriendo el INE y el INAI se complican, más cuando hay el registro de desgracias humanas que ponen en entredicho la funcionalidad del sistema político mexicano que tanto se criticaba en el pasado.

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