A Garduño le salvarán el “pellejo”

La necedad de mantener en el cargo a Francisco Garduño como titular del Instituto Nacional de Migración tiene más efectos negativos sobre la operatividad política que se le da al caso, y, además, el gobierno federal manda el mensaje autoritario de que se hace lo que él dice, no lo que le dictaminen, exijan los opositores o lo que las pruebas demuestran.

En unas imágenes que el propio responsable de Migración difundió a través de sus redes sociales, se ve el momento en que fue a “despedir” a los migrantes fallecidos en la estación de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde 40 en total murieron asfixiados o quemados, luego de que se encendiera la garita fronteriza donde los tenían detenidos. Este acto no se puede calificar más que como una burla, una desfachatez de su parte para decir a los migrantes y a los propios mexicanos: “vean, yo no soy culpable, por eso estoy acá”

El funcionario federal, pese a esta demostración de ínfula de poder, ha optado por callar ante los medios después de la tragedia. El amigo del presidente de México también se ha negado a cumplir con las 10 recomendaciones que le ha extendido la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es decir, le ha valido un cacahuate lo que suceda alrededor de su función como servidor público.

En los diversos medios de comunicación nacionales e incluso internacionales, se ha dado cuenta del gris desempeño de Garduño como funcionario, siempre bajo la sombra del mandatario federal, quien, por cierto, creemos, hace muy mal en defenderlo y decir que ha sido un buen hombre y un excelente funcionario, cuando la realidad es otra, completamente.

La situación, a tres semanas de registrada la tragedia, es caótica para las familias de las 40 personas fallecidas. La mayoría ya descansa en sus lugares de origen, y ni aun viendo las escenas de sufrimiento de los hijos y padres de los migrantes, el titular de Migración ha tenido la delicadeza de emitir un mensaje, aunque sea de consolación para los deudos.

Dejarlo que siga ejerciendo sus funciones al frente del INM es en realidad una afrenta al pueblo de México, a los miles de migrantes que se encuentran en territorio mexicano intentando llegar a los Estados Unidos de Norteamérica y, principalmente, a las familias de las víctimas

No se entiende porque se mancilla la memoria de los fallecidos y de sus familias, como si no hubiese pasado nada. Mínimo, como lo señalan personalidades del mundo de la política, por decencia debió, si no renunciar, pedir licencia al cargo en tanto termina la investigación que emprendió la Fiscalía General de la República.

Aunque a estas alturas no se cree que vaya a registrarse una resolución que lo inhabilite para ejercer algún cargo público, Garduño se da el lujo de esperar a que la FGE emita el fallo de que sea o no culpable por la muerte de los migrantes para tomar una decisión sobre su futuro.

Se entiende que se le responsabiliza no porque tenía que estar presente el día de la tragedia, sino porque no se han atendido las recomendaciones ni aplicado las políticas de atención de respeto a los derechos humanos de los miles de migrantes, esto último, una de las causales de la tragedia.

Pero también es de risa el pomposo anuncio de que las investigaciones contra Francisco Garduño, por parte de la FGR, de que el funcionario está siendo investigado, ya que lo más probable, es que seguramente no tendrá efecto alguno esta decisión, pues el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador para con su amigo, al decir que hay que esperar el resultado de las investigaciones para tomar una decisión de separarlo del cargo o no, prácticamente lo dice todo.

No se sabe en qué terminará este entramado tema, pero lo que sí podemos asegurar es que el titular de Migración saldrá bien librado y hasta quien quita y sea removido del cargo para irse a otro de menor perfil. El caso de Segalmex es otro ejemplo de que los “peces gordos” se escabullen de sus fechorías.

El tema dará para más porque ya hemos visto que los gobiernos de Guatemala y El Salvador han responsabilizado al Estado mexicano de la tragedia. Además, a ello agregue las denuncias que varias familias de las víctimas han declarado que entablarán para que reparen el daño.

Lo cierto es que mientras pasan los días el tema en lugar de bajar de tono continúa subiendo los decibeles, pues están saliendo muchas denuncias que el responsable de Migración ha desestimado, mismas que, a decir verdad, no le preocupan, pues tiene quien le salve el pellejo.

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