Parálisis del INAI, ¿hasta cuándo?

Morena, el partido mayoritario en el Senado de la República, es el único responsable de la parálisis que sufre el Instituto Nacional para la Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), porque así conviene a los intereses de la máxima autoridad en el país por la falsa creencia de que este tipo de organismos autónomos no son confiables.

Desde su creación, en 2003, en el odiado periodo del panista Vicente Fox Quesada, este organismo encargado de atender millones de solicitudes de información y otro tanto igual sobre protección de datos personales, ha justificado su funcionamiento con creces. Hoy conocemos, a través de esta institución, en cuánto se gesta un contrato de obra pública que sobrepasa costos.

Tal parece que ahogar al INAI tiene la consigna de exonerar a las dependencias gubernamentales de sus obligaciones de transparencia y acceso a los datos. Su creación no ha sido una farsa, como se ha dicho en algunos foros y que Morena sostiene como tal. No es así, por el INAI hoy se sabe de una infinidad de casos de fraude que, lógico, las autoridades de justicia, según su actuación, las sanciona o las deja sin efecto, pero por los menos los mexicanos conocen la realidad de los hechos.

Ejemplos que han sembrado a los políticos son muchos por el ejercicio de transparencia que ha hecho el INAI. Ahí están, por ejemplo, el descubrimiento de corrupción en Odebrecht, caso que, por cierto, hoy el gobierno puede recuperar millones de dólares por las acciones fraudulentas que cometió Emilio Lozoya.

El caso Ayotzinapa, la matanza de Acteal, la represión y violación a los derechos humanos en Atenco, Las fosas de San Fernando de 2011, la masacre de los 72 migrantes en San Fernando, el caso Duarte; la Casa Blanca, y muy recientemente, la Estafa Maestra, son algunos más que evidenciaron irregularidades en coordinación con otras instancias.

La parálisis del INAI ha sido con alevosía y ventaja en detrimento de la sociedad mexicana, y más decepcionante es el doble discurso del partido en el poder, pues mientras era oposición exigía justicia a los actos fraudulentos que se cometían en los gobiernos encabezados por el priismo y el panismo y hoy ya le resulta incómodo que organismos autónomos pongan en tela de juicio el accionar del gobierno.

Esto no quiere decir que se esté en contra de lo que la actual administración realiza, pero sí preocupa que se limiten y en este caso, que se obstruya el trabajo de un órgano, que, a la vista de todos, ha hecho un extraordinario trabajo.

Desde hace ya casi un año, el Senado de la República tenía que abordar el tema del relevo de los comisionados que cumplían su periodo al frente del INAI, y como lo dijimos, deliberadamente no se sesionó para tal efecto.

El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió su postura de no creer en la operatividad del INAI porque, dijo, en el gobierno de Vicente Fox “se decidió mantener bajo reserva las condonaciones en los pagos de impuestos de las grandes empresas”.  Sobre ello, ya se ha encargado de hacer público los nombres de quienes infringieron la ley, pero eso no quiere decir tampoco que por ello se debe de dejar de vigilar lo que se hace mal en la actualidad.

Además, la suspicacia salta más a la vista, luego de que el propio mandatario haya vetado a los dos personajes que fueron elegidos por los legisladores para que asumieran su cargo a principios de abril: Yadira Alarcón y Rafael Alviso, como nuevos comisionados, así como por la salida de Francisco Javier Acuña, quien el pasado 31 de marzo dejó el cargo al cumplirse su periodo.

Aunque al interior del INAI se diga que el organismo sigue “de pie”, éste ya no reúne el quórum legal para sesionar los miércoles y en promedio no se resuelven 500 medios de impugnación como se hacía habitualmente.

Prácticamente no hay para cuando se reactive al cien por ciento el funcionamiento del INAI al no tener los 7 comisionados que tienen la obligatoriedad de sesionar para dar paso al trabajo que se realiza en el Instituto. Hoy han surgido voces que se reforme la constitución para que sean 4 (los que actualmente están vigentes) los que continúen con sus labores, pero con esta cantidad no podría haber una aprobación mayoritaria, ni la ley contempla el voto de desempate de su presidente o presidenta.

Así es que, habrá que esperar para cuándo se deciden a transparentar sus actos desde el senado de la República, donde, por cierto, existen algunos morenistas con buenas intenciones, pero son absorbidos por la mayoría que atienden y obedecen las directrices dictadas desde palacio nacional.

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